Nicolás Gómez Dávila nació en Bogotá el 18 de mayo de 1913 y murió en la misma ciudad el 17 de mayo de 1994. Fue un filósofo colombiano que expresó actitudes antimodernas fundamentales principalmente mediante aforismos y fragmentos. Su obra recibió una atención mayor en Alemania desde la década de 1990.
Nació en Colombia como hijo de una familia adinerada de comerciantes textiles españoles. Sus padres se trasladaron a París para proporcionarle una educación humanística y una introducción a la cultura europea. Allí asistió a una escuela de la orden benedictina y continuó su formación con un tutor privado debido a una reclusión en cama de dos años causada por una grave enfermedad pulmonar. Aprendió francés, inglés, latín y griego antiguo, y a lo largo de su vida estudió por su cuenta italiano, portugués, alemán y danés.
Regresó a Colombia a los 23 años y se casó con Emilia Nieto Ramos, con quien tuvo dos hijos y una hija. Vivió como erudito privado en una villa en las afueras de Bogotá. Al final de su vida, su biblioteca reunía cerca de 30.000 volúmenes en casi todas las lenguas occidentales, y él la consideraba su verdadero hogar. Rechazó cargos políticos, entre ellos el de consejero presidencial en 1958 y el de embajador de Colombia en Londres en 1974, aunque apareció ocasionalmente en público en el Bogotá Jockey Club.
- ¿Quién fue Nicolás Gómez Dávila y cómo expresó sus ideas?
- ¿Cómo fueron la educación y la vida personal de Nicolás Gómez Dávila?
- ¿Cómo vivió Nicolás Gómez Dávila en su vida privada y cómo circuló su obra?
- ¿Cómo entendía Nicolás Gómez Dávila su forma de escribir y su postura frente a la modernidad?
- ¿Que critica Nicolas Gomez Davila sobre la busqueda moderna de sentido y la idea de desarrollo personal?
- ¿Cómo relaciona Nicolás Gómez Dávila la fe en Dios, la cultura y las ilusiones de la modernidad?
- ¿Cómo entiende Nicolás Gómez Dávila la relación entre el Estado, la democracia y las posturas políticas modernas?
- ¿Cómo entendía Nicolás Gómez Dávila la civilización moderna, el progreso y la técnica?
- ¿Cómo fue recibida la obra de Nicolás Gómez Dávila en distintos espacios culturales?
Origen y perfil intelectual
Nicolás Gómez Dávila nació en Bogotá el 18 de mayo de 1913 y murió en la misma ciudad el 17 de mayo de 1994. Fue un filósofo colombiano. Sus posturas antimodernas y fundamentales se expresaron principalmente en aforismos y fragmentos. Desde la década de 1990, su obra fue recibida sobre todo en Alemania.
Formación y vida privada
Nicolás Gómez Dávila nació en Colombia en 1913, hijo de una familia acomodada de comerciantes textiles españoles. Sus padres se trasladaron a París para darle una educación humanista y un primer acercamiento a la cultura europea. Allí estudió en una escuela de la orden benedictina y, debido a una grave enfermedad pulmonar que lo mantuvo dos años en cama, continuó su formación con un tutor particular. En ese período aprendió francés, inglés, latín y griego antiguo. A lo largo de su vida también estudió por su cuenta italiano, portugués, alemán y danés; este último lo aprendió poco antes de morir para leer a Søren Kierkegaard en el original. Regresó a Colombia a los 23 años y se casó con Emilia Nieto Ramos, con quien tuvo dos hijos y una hija. Sus únicas estancias fuera del país fueron los años de estudio en París y un viaje europeo de varios meses en 1949 con su esposa. Vivió como erudito privado en una villa en las afueras de Bogotá.
Vida privada, escritura y recepción
Al final de su vida, la biblioteca de Nicolás Gómez Dávila reunía unas 30.000 volúmenes en casi todas las lenguas occidentales, y él la consideraba su verdadero hogar. Aunque de manera ocasional aparecía en público en el Bogotá Jockey Club, rehusó ocupar cargos políticos, entre ellos el de asesor presidencial en 1958 y el de embajador de Colombia en Londres en 1974. Su círculo social fue reducido: limitó sus contactos sobre todo a almuerzos dominicales con amigos intelectuales colombianos, y escribió para ese entorno, para sí mismo y para su familia, mostrando poco interés en difundir su obra.
Esa reserva se reforzó tras una caída de caballo, cuando intentaba encender un cigarro en la montura; el accidente le causó fracturas óseas complicadas y, en la vejez, una discapacidad para caminar que aumentó su claustrofilia. En 1992 se reunió en Bogotá con el editor vienés Peter Weiß para negociar los derechos de publicación, y aceptó de manera condicional la publicación completa de sus escritos.
Su estilo combina elementos ensayísticos y aforísticos, situados entre la literatura y la filosofía. Entre sus libros figuran Notas, Textos y Escolios a un texto implícito. En ellos empleó términos como Conservador y Reaccionario en sentido positivo, y se presentó como crítico del marxismo, la democracia, el liberalismo radical, el fascismo ideológico y la fe ciega en el progreso. Su pensamiento fue recibido sobre todo en Alemania e influyó en Botho Strauß, Martin Mosebach, Richard Wagner y Gerd-Klaus Kaltenbrunner. Murió en Bogotá en mayo de 1994, el día antes de cumplir 81 años.
El fragmento y la postura reaccionaria
Nicolás Gómez Dávila recurrió a los aforismos y a los escolios como medio principal de expresión, entendidos como un texto implícito. Justificaba este método porque las tácticas polémicas convencionales le parecían inútiles frente al dogmatismo del hombre contemporáneo. Para él, la destrucción exigía las tácticas de guerrilla de un combatiente: no debía enfrentarse al adversario con argumentos sistemáticos ni con soluciones alternativas, sino atacar las ideas modernas con cualquier arma procedente de cualquier fuente.
También sostenía que el discurso continuo tiende a ocultar las rupturas del ser, y que solo el fragmento expresa un pensamiento honesto. Consideraba fraudulento todo lo que, en filosofía, no fuera fragmento, y afirmaba que solo Dios posee una visión coherente del mundo. Su propio pensamiento se describía como reaccionario y rebelde frente a la modernidad, con la intención de reanimar asuntos olvidados sin concesiones. Desde esa perspectiva, el mundo no puede reducirse a un concepto racional.
Gómez Dávila entendía lo reaccionario no como la negación de principios universales, sino como la negativa a aceptar los principios de la Ilustración como parte de esos principios universales. Para él, ser reaccionario no significaba creer en soluciones concretas, sino poseer un agudo sentido de la complejidad de los problemas. El reaccionario, decía, no viola la incoherencia de las cosas y hasta se contradice a sí mismo por fidelidad a la realidad. Además, rechazaba la idea de que el racionalismo ilustrado fuera el ejercicio de la razón: lo veía como el resultado de ciertos supuestos filosóficos que habían confundido falsamente Ilustración y razón. En ese marco, la creación artística aparecía como una conspiración contra el desencantamiento del mundo, mientras que lo verdaderamente inmediato se encontraba en lo ordinario y no en lo excelente. La norma que no engaña en las ciencias humanas, afirmaba, son los lugares comunes de la tradición occidental.
Visiones sobre la sabiduria y la modernidad
Philosophie presenta a Dávila como un pensador para quien la sabiduria genuina nace de meditar verdades evidentes. En esa misma linea, afirma que el hombre moderno olvida lo que los seres humanos saben sobre los seres humanos, y que los intentos modernos de encontrar sentido mediante el desarrollo de la personalidad sufren de ingenuidad ante la miseria humana. Tambien recoge su advertencia de que no se puede confiar en quien no se contempla a si mismo como lo haria un entomologo.
La obra insiste en que la gratificacion de los impulsos no responde a la pregunta por el sentido. Segun Filosofie, hoy se pronuncian sermones eufemisticos sobre la sexualidad mientras nadie se ocupa de la educacion emocional. Ademas, sostiene que la modernidad no tiene ideas sobre como puede ordenarse interiormente una persona, y que la experiencia personal ha sustituido a la armonia espiritual como significado supremo de la vida. En este contexto, Dávila aconseja que quien presume de haber “experimentado mucho” guarde silencio para no exhibir su ignorancia.
Philosophie tambien recoge observaciones suyas sobre el amor y la edad: el amor puede tener un arranque erotico, pero debe ser casto en otono. De ahi que considere embarazosas ciertas ideas sobre la copulacion entre personas de edad avanzada, y que sugiera que, pasado cierto punto, solo deberian verse en semioscuridad. Finalmente, la obra afirma que los reaccionarios recuerdan tiempos en que la vida cobraba sentido cuando las partes decentes del ser humano se desarrollaban frente a sus partes depravadas, y que la idea de una libre expansion de la personalidad parece excelente hasta que uno encuentra a individuos cuya personalidad se ha desplegado libremente.
Dios, cultura y modernidad
En los textos citados, la reflexión de Nicolás Gómez Dávila se concentra en la centralidad de Dios y en la fragilidad de la cultura cuando esa referencia se debilita. Según Philosophie, en Auf verlorenem Posten sostiene que el hombre solo es importante cuando Dios le habla, y también afirma que no hay nada digno de una discusión seria aparte de Dios. En la misma línea, se le atribuye la idea de que el pensamiento puede ignorar la idea de Dios cuando se ocupa de problemas menores. Philosophie recoge además su juicio de que las culturas se marchitan si sus componentes religiosos se disuelven en la nada, y que todo lo que deja de estar fundamentado de manera única en Dios perece en las modas pasajeras y en los falsos futuros, destruyendo la realidad verdadera.
La modernidad aparece en estas citas como un espacio de engaño y de extravío. Philosophie registra su afirmación de que el mayor error moderno es creer que el diablo ha muerto, y su advertencia de que, si el hombre no obedece a los dioses, los demonios lo disciplinarán. También se le atribuye la idea de que el diablo no puede actuar sin la colaboración descuidada de las virtudes. En otra formulación, sostiene que decir que alguien pertenece a su tiempo equivale a aceptar la opinión de la mayoría de los necios en un momento dado.
Junto a esto, Philosophie recoge su crítica a la incredulidad y a las promesas seculares: afirma que ninguna estupidez está fuera de la capacidad del hombre moderno para creer con tal de evitar la fe en Cristo, y que el ateísmo no libera al hombre, sino que lo somete a absurdas promesas mundanas de salvación. También considera que aceptar los fracasos totalitarios del siglo XX y esclavizar a los seres humanos en nombre del progreso no muestra ninguna diferencia entre capitalismo y comunismo. Jens Jessen, en Die Zeit, analiza sus aforismos como una descripción no de la muerte de Dios, sino de la fe moderna.
Estado, democracia y poder
En Philosophie, Nicolás Gómez Dávila sostiene que la discusión entre el reaccionario y el demócrata es estéril, porque no tienen nada en común. En cambio, la conversación con el liberal puede ser fecunda, ya que comparten diversos postulados. Desde la perspectiva reaccionaria, el Estado existe para hacer cumplir los acuerdos entre las personas y funciona como tribunal y juez; no debe actuar por iniciativa propia ni emitir mandatos por sí mismo. Solo Dios puede dictar órdenes espontáneamente. Gómez Dávila señala además que la democracia idolatra al ser humano al conceder al titular del poder del Estado el derecho a decidir el destino, mientras que la fórmula “por la gracia de Dios” limitaba el poder del monarca. En su crítica, el “representante del pueblo” aparece como representante de un absolutismo absoluto. También afirma que quien se declara comunista lucha para que el Estado asegure una existencia burguesa.
Crítica de la modernidad y del progreso
En sus textos, Nicolás Gómez Dávila sostuvo una crítica severa de la modernidad. En 'Einsamkeiten' afirmó que la civilización termina cuando la agricultura deja de ser una forma de vida y pasa a convertirse en industria. También observó que el hombre moderno acepta de buen grado cualquier yugo si la mano que lo impone es impersonal. En la misma obra señaló que este siglo ha desacreditado el vicio después de la virtud y que las perversiones se han convertido en parques suburbanos por los que la multitud se mueve con familiaridad.
Gómez Dávila estaba convencido de que el progreso se detendría y de que la civilización se deterioraría. Por eso reclamó un retorno a tiempos pasados, con virtudes en gran parte olvidadas. En 'Es genügt, dass die Schönheit unseren Überdruss streift' escribió que el mundo actual está inundado de cosas técnicas inútiles, feas y estúpidas, y que toda belleza se sacrifica por una supuesta comodidad. En 'Die Aufzeichnungen des Besiegten' dejó también el aforismo de que la estupidez se apodera fácilmente de la invención de la ciencia con una facilidad diabólica. En 'Auf verlorenem Posten' anotó además la frase: 'Die Ökologie ist die Schäferspielfassung des strengen reaktionären Textes'.
Recepción en Europa y América Latina
La recepción de la obra de Nicolás Gómez Dávila fue especialmente valorada por el profesor italiano Franco Volpi, quien difundió sus textos en Europa y América Latina. En el ámbito de lengua alemana, su nombre se dio a conocer gracias a Botho Strauß, Martin Mosebach, Karolinger Verlag, Matthes & Seitz, Eichborn y Reclam. Martin Mosebach señaló que su pensamiento revela un equipaje de emergencia muy comprimido para estancias indefinidas en regiones heladas. Heiner Müller afirmó que su enemigo de clase usa los medios más diabólicos y saluda a través de la trinchera. También se le atribuye a Gabriel García Márquez la observación de que, si no fuera comunista, su pensamiento sería como el de Gómez Dávila. Botho Strauß expresó su deseo de que se escuchara en el presente esa voz única de fe aguda y contramodernidad. Álvaro Mutis citó sus glosas en el prefacio de Ein schönes Sterben, y en 2007 el Instituto Cervantes de Berlín, junto con la embajada colombiana, organizó un coloquio sobre él como crítico de la racionalidad moderna.
