José María Melo

Retrato antiguo de José María Melo, militar y político colombiano
Retrato antiguo de José María Melo, militar y político colombiano

José María Melo, nacido como José María Dionisio Melo y Ortiz el 9 de octubre de 1800, fue un general y figura política colombiana de ascendencia pijao. Participó en las guerras de independencia de Sudamérica y en 1819 se incorporó al ejército revolucionario de Simón Bolívar. Combatió en la Batalla de Ayacucho y, tras la disolución de Gran Colombia, fue exiliado a Venezuela. Regresó a Colombia en 1840 y luego se vinculó con grupos políticos reformistas integrados por artesanos de clase media. También apoyó la presidencia de José Hilario López.

En 1854 tomó el poder mediante un golpe de Estado y gobernó Colombia durante ocho meses. Su gobierno terminó cuando una alianza de conservadores y liberales rivales lo derrocó, tras lo cual fue exiliado nuevamente, esta vez a Centroamérica. Más tarde luchó contra la invasión de Nicaragua encabezada por el mercenario estadounidense William Walker y declaró su apoyo al presidente mexicano Benito Juárez al inicio de la Guerra de Reforma. En 1860 fue capturado por tropas conservadoras en Chiapas y ejecutado ese mismo año. Es considerado el primer y único presidente indígena de Colombia.

Trayectoria militar y ascenso político

José María Dionisio Melo y Ortiz nació el 9 de octubre de 1800 y fue un general y figura política colombiana de ascendencia pijao. Participó en las guerras de independencia de Sudamérica y en 1819 se incorporó al ejército revolucionario de Simón Bolívar. Más tarde combatió en la Batalla de Ayacucho, uno de los episodios señalados de su carrera militar.

Tras la disolución de la Gran Colombia fue exiliado a Venezuela. Regresó a Colombia en 1840 y entonces se vinculó con grupos políticos reformistas formados por artesanos de clase media. También apoyó la presidencia de José Hilario López, lo que lo situó dentro de las corrientes políticas que buscaban cambios en el país.

Su momento de mayor poder llegó en 1854, cuando tomó el mando mediante un golpe de Estado. Gobernó Colombia durante ocho meses, en un período breve pero decisivo, y luego fue derrocado por una alianza de conservadores y liberales rivales. Después de su caída fue exiliado nuevamente, esta vez a Centroamérica.

En el exilio continuó interviniendo en conflictos regionales. Combatió contra la invasión de Nicaragua encabezada por el mercenario estadounidense William Walker y, al comenzar la Guerra de Reforma, prometió su apoyo al presidente mexicano Benito Juárez. En 1860 fue capturado por tropas conservadoras en Chiapas y ejecutado ese mismo año. Melo es considerado el primer y único presidente indígena de Colombia.

Revaloracion de su legado

Tras su muerte, el regimen de Jose Maria Melo fue caracterizado como una dictadura militar apolitica. Ademas, su papel en la lucha del siglo XIX entre liberales y conservadores fue generalmente minimizado. Sin embargo, a finales del siglo XX, los historiadores comenzaron a reexaminar su legado, lo que abrio espacio para nuevas lecturas sobre su figura historica.

Origen y ascendencia

José María Melo nació el 9 de octubre de 1800 en Chaparral, provincia de Mariquita, hijo de Manuel Antonio Melo y María Antonia Ortiz. Pasó su infancia en Ibagué, la capital provincial. Su ascendencia fue indígena Pijao, y es considerado el único presidente colombiano con una fuerte reivindicación de origen indígena. Sin embargo, en el censo, tanto su padre como su madre aparecían como nobles blancos de familias importantes de Cartago y Buga. Aun así, nunca fue considerado parte de la elite criolla.

Servicio en la guerra de independencia y exilio

José María Melo se unió al ejército patriota dirigido por Simón Bolívar el 21 de abril de 1819. Ese mismo año fue nombrado teniente en el ejército patriota. Más adelante, fue encarcelado en el Castillo San Fernando de Cartagena junto con Urdaneta y otros partidarios. En agosto de 1831 fue deportado a Curaçao, entonces bajo dominio neerlandés.

Primer exilio en Venezuela

Durante su primer exilio viajó a Venezuela y se estableció en Caracas. Allí contrajo matrimonio con María Teresa Vargas y París. También participó en la Revolución de los Reformas de 1835, encabezada por Santiago Mariño, en la que exigió la restauración de la Gran Colombia y la aplicación de diversas reformas políticas y sociales. Más tarde, tras la formación de un ejército por parte de Páez, se vio obligado a evacuar Caracas y pasó nuevamente al exilio, rumbo a las Antillas Neerlandesas o a Nicaragua.

Regreso a Colombia y ascenso militar

José María Melo regresó a Colombia en 1841, tras la amnistía ofrecida por el presidente José Ignacio de Márquez durante la Guerra de los Supremos. Al volver, no se reincorporó de inmediato al ejército y se estableció en Ibagué, donde participó en varias actividades comerciales y también dictó clases. Con el tiempo, llegó a consolidarse como un líder político regional. En 1847 volvió a entrar en el servicio militar y, en junio de 1849, el presidente López lo nombró comandante del Cuerpo de Caballería de Húsares guarnecido en Bogotá. Más adelante participó en la lucha contra la insurrección de 1851, fue ascendido al grado de general y organizó una milicia de 3.000 voluntarios para sofocar la rebelión en Cundinamarca, donde derrotó a los rebeldes en Guasca. En junio de 1852 fue designado comandante de las fuerzas militares en Cundinamarca.

El Orden y la agitación política en Bogotá

A su regreso a Colombia, José María Melo fundó el periódico El Orden en 1852. La publicación estuvo dirigida a los oficiales militares y se opuso a las propuestas de los Golgothas de reducir las guarniciones urbanas. Con el tiempo, El Orden pasó a vincularse con los liberales draconianos y con los artesanos de las Sociedades Democráticas. Desde sus páginas, también atacó a Conservadores y Golgothas por supuestamente planear la venta de Panamá a los Estados Unidos y por conspirar para exiliar a José María Obando.

En ese contexto, El Orden reflejó la tensión política del momento. El periódico señaló que José María Obando y los draconianos estaban descontentos con la constitución redactada por los Golgothas. También observó que el Liberal Bogotá quedó fracturado entre los artesanos y la clase mercantil en 1853 y 1854. A ello se sumaron la derrota de un proyecto de arancel en el Senado controlado por los Golgothas, la grave escasez de alimentos en Bogotá agravada por la ley tributaria de 1853 y los violentos combates callejeros entre artesanos y comerciantes. En medio de esa crisis, El Orden incluso discutió la posibilidad de un golpe de Estado contra José María Obando.

El caso Quiroz y la crisis en Bogotá

En marzo de 1854, Return to Colombia informó sobre el caso Quiroz y señaló que Melo era acusado de haber causado la muerte del cabo Pedro Ramón Quiroz. Según esa versión, se le atribuía haberlo golpeado con una espada después de que Quiroz resistiera el arresto. Sin embargo, Melo presentó pruebas de que se encontraba en el cuartel general del regimiento cuando murió Quiroz, y también mostró la declaración en el lecho de muerte de Quiroz para tratar de exonerarse. Return to Colombia añadió que el juez del caso y el alcalde Lorenzo González eran adversarios políticos de Melo, y que ambos buscaron desacreditar su testimonio en el asunto Quiroz.

Mientras el juicio avanzaba, la situación en Bogotá se deterioró en abril de 1854. En las calles se enfrentaban Golgothas y Draconians, y los artesanos armados se reunían bajo el lema pan, trabajo o muerte. En ese contexto, el vicepresidente Obaldía, un Golgotha, recomendó al presidente Obando que separara a Melo del Ejército en Bogotá, pero Obando rechazó esa sugerencia.

La presidencia de ocho meses y la crisis de 1854

El 17 de abril de 1854, a las 7 de la mañana, llegó con los artesanos al palacio presidencial. Ese mismo día, en Bogotá, se produjeron disturbios en los que turbas de artesanos asaltaron las casas de senadores prominentes. Melo urgió a Obando a disolver el Congreso y formar un gobierno provisional de emergencia, pero Obando rechazó la demanda y fue puesto bajo arresto.

Aunque sus regeneradores quedaron en inferioridad numérica y militar frente a los constitucionalistas, entre ellos figuras como Tomás de Herrera, Julio Arboleda y Tomás Cipriano de Mosquera, Melo consiguió victorias en Tíquiza y Zipaquirá. Sin embargo, su control efectivo del país se limitó a Bogotá, mientras Cali cayó ante los constitucionalistas sin resistencia.

Tras la derrota, solo 200 participantes militares de la Revolución de los Artesanos sobrevivieron. Fueron despojados de sus bienes y desterrados a pie a Panamá. José Manuel Restrepo Vélez describió ese castigo como un excelente método para purgar Bogotá de la peste democrática.

Exilio final y muerte

José María Melo fue juzgado y expulsado del país por ocho años. El 23 de octubre de 1855 embarcó rumbo a Costa Rica, donde participó en la resistencia centroamericana contra William Walker. Más tarde, el 1 de junio de 1860, sus tropas de caballería estaban acampadas en la hacienda Juncaná, en La Trinitaria, cuando fueron emboscadas por fuerzas conservadoras del general Juan Antonio Ortega. Tras el colapso de la defensa juarista, Melo fue capturado por fuerzas rebeldes. Luego, Ortega ordenó que fuera puesto a muerte y fue ejecutado por fusilamiento.