Camilo Torres

Retrato de Camilo Torres vestido con sotana clerical
Retrato de Camilo Torres vestido con sotana clerical

Camilo Torres, cuyo nombre completo fue Jorge Camilo Torres Restrepo, nació en Bogotá el 3 de febrero de 1929 en el seno de una familia liberal aristocrática. Fue hijo del médico Calixto Torres Umaña e Isabel Restrepo Gaviria. Sus padres lo llevaron a Europa cuando tenía dos años y regresó al país en 1934. Se desempeñó como sacerdote católico, sociólogo y guerrillero colombiano, y fue conocido como el “sacerdote guerrillero”. Cofundó la Facultad de Sociología de América Latina, fue uno de los precursores de la Teología de la Liberación y promovió el diálogo entre el marxismo y el cristianismo. En 1964 fundó el Frente Unido del Pueblo y apoyó la lucha armada revolucionaria. Desde 1965 integró la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, donde adoptó el seudónimo de Argemiro. Murió en combate el 15 de febrero de 1966 en San Vicente de Chucurí, Santander, durante la Batalla de Patio Cemento, al enfrentarse a la Quinta Brigada del Ejército Nacional de Colombia.

Compromiso político y militancia

Camilo Torres fue un sacerdote católico, sociólogo y guerrillero colombiano nacido en Bogotá el 3 de febrero de 1929. Cofundó la Facultad de Sociología de América Latina y fue uno de los precursores de la Teología de la Liberación. Su trayectoria estuvo marcada por la búsqueda de un puente entre ideas que parecían opuestas: promovió el diálogo entre el marxismo y el cristianismo, y también apoyó la lucha armada revolucionaria.

En 1964 fundó el Frente Unido del Pueblo, una iniciativa vinculada a su actividad política. Al año siguiente pasó a formar parte de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, donde adoptó el seudónimo de Argemiro. Por esa combinación de sacerdocio y militancia armada, fue conocido como el sacerdote guerrillero.

Camilo Torres murió en combate el 15 de febrero de 1966 en San Vicente de Chucurí, Santander, durante la Batalla de Patio Cemento, en El Carmen de Chucurí, Santander. Cayó mientras enfrentaba a la Quinta Brigada del Ejército Nacional de Colombia. Sus restos permanecieron desaparecidos durante 60 años.

Formación religiosa y compromiso social

Jorge Camilo Torres Restrepo nació el 3 de febrero de 1929 en Bogotá, en una familia aristocrática liberal. Fue hijo del doctor Calixto Torres Umanã e Isabel Restrepo Gaviria. Cuando tenía dos años, sus padres lo llevaron a Europa; regresó al país en 1934. Más tarde, en 1937, sus padres se separaron y Camilo, junto con su hermano Fernando, permaneció con su madre.

Durante su etapa escolar fue expulsado del tradicional Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario por sus críticas a los profesores. Terminó la educación secundaria en el Liceo de Cervantes en 1946, donde conoció y entabló amistad con Luis Villar Borda y Ricardo Samper. También allí recibió la influencia de las ideas sociales de los sacerdotes dominicos franceses Nielly y Blanchet. Tras conocerlos por intermedio del padre de Teresa Montalvo, llegó a pensar en hacerse sacerdote y se retiró a los Planaltos Orientales para meditar sobre esa posibilidad.

Con el acuerdo de sus padres ingresó al Seminario Conciliar de Bogotá de la arquidiócesis, donde permaneció siete años. En ese periodo desarrolló un interés creciente por la pobreza y la injusticia social. Después de estudiar ciencias eclesiásticas en Bogotá, fue ordenado sacerdote hacia 1954.

Más adelante se encontró con Luis Villar Borda en Berlín y pasó vacaciones en Belgrado y Praga. En esas ciudades intentó ejercer el sacerdocio sin éxito. En 1958 obtuvo un título en sociología en una universidad belga y presentó una tesis doctoral titulada Uma Abordagem Estatística da Realidade Socioeconômica de Bogotá, publicada en 1987 como A Proletarização de Bogotá. Su propósito era vincular la doctrina social de la Iglesia con la búsqueda de un amor efectivo. Al regresar a Colombia en 1959, apoyó de manera activa la causa de los pobres y de la clase trabajadora, y fue nombrado capellán auxiliar de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá ese mismo año.

Sociología y acción comunitaria en Bogotá

En 1960, Camilo Torres cofundó la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional junto con Orlando Fals Borda y Darío Botero. Allí ocupó una cátedra como profesor y fue muy popular entre los estudiantes. Al mismo tiempo, impulsó iniciativas de acción comunitaria en barrios populares de Bogotá, donde trabajó con profesores y estudiantes en programas orientados a las comunidades obreras.

Fue miembro fundador y presidente del Movimiento Universitario para el Desarrollo Comunitario (MUNIPROC), y reconoció la posibilidad de descentralizar el poder político y fortalecer a las comunidades de base mediante los Consejos de Acción Comunitaria (CACs). Ese trabajo permitió la creación del primer CAC en Tunjuelito, al sur de Bogotá, zona en la que mantuvo una labor continua durante varios años.

También organizó el VII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología en 1964 y presentó allí el estudio A Assimilação da Família Rural à Cidade: Um Estudo de Caso. Antes, en 1963, presidió el primer Congreso Nacional de Sociología de Colombia, celebrado en Tunjuelito, donde expuso el estudio Violencia y cambios socioculturales en las áreas rurales colombianas.

Papel en INCORA

Camilo Torres integró el comité técnico de reforma agraria fundado por el Instituto Colombiano de Reforma Agraria (INCORA). Dentro del Consejo Director de la entidad, dividido entre las posiciones de los partidos Conservador y Liberal, representó la postura más reformista. También sostuvo que el INCORA era una entidad ineficiente para responder a las necesidades del campo colombiano. Durante su presencia en el Consejo, impulsó la propuesta de crear una Escuela Agrícola en Yopal, Casanare, en medio de dificultades vinculadas con el director Enrique Peñalosa Camargo y Álvaro Gómez Hurtado.

Conflictos e ingreso en la vida política

En 1962, Camilo Torres fue uno de los primeros sacerdotes en celebrar la misa de frente a la congregación y en español, en vez de latín. Ese mismo año fue obligado a renunciar a todas sus funciones en la Universidad Nacional de Colombia entre el 8 y el 9 de junio, luego de la presión ejercida por el cardenal Luis Concha Córdoba. Tras esa salida, fue trasladado como coadjutor a la iglesia de Veracruz, en Bogotá. También en 1962, la Juventud Comunista de Colombia (JUCO) lo propuso como rector de la Universidad Nacional, pero Torres rechazó esa propuesta.

En 1964, Concha Córdoba lo reemplazó como coadjutor y lo reconoció principalmente como sociólogo. Ese año Torres actuó como profesor asistente en la Facultad de Sociología, fue nombrado decano del Instituto de Administración Social de la ESAP y ascendió a miembro de la Junta Ejecutiva de INCORA. El 1 de marzo de 1964 se inauguró la Unidad de Acción Rural de Yopal (UARY), desde la cual trabajó con campesinos en Casanare. Allí enfrentó luchas políticas con dirigentes conservadores en el concejo local. También fue invitado a Perú para dictar cursos sobre reforma agraria y cambio social.

Más adelante fue retirado del cargo en la ESAP y volvió a entrar en conflicto con el cardenal Concha. Concha y el obispo coadjutor Rubén Isaza, con mediación del padre Ernesto Umaña de Brigard, le ofrecieron dirigir un departamento de sociología en la Arquidiócesis de Bogotá, pero Torres rechazó la oferta. Consideraba esa dirección como una forma de evitar la intervención política. Discutió con Concha sobre su oposición a la plataforma contraria a los ideales católicos y a la participación de los sacerdotes en política. Tras varias conversaciones, propuso pedir una dispensa para dedicarse a la política y evitar problemas con la autoridad eclesiástica. Concha le concedió la dispensa con la condición de que regresara al sacerdocio. Torres celebró su última misa el 27 de junio de 1965 en la iglesia de San Diego, en Bogotá. Después viajó a Lima y regresó a Bogotá el 3 de julio, donde fue recibido por su madre y por una gran multitud de jóvenes.

El Frente Unido y sus primeros pasos

Biografia comenzó a contactar a Fabio Vásquez Castaño a través del dirigente estudiantil Jaime Arenas el 6 de julio de 1965. Arenas había encabezado la huelga de la Universidad Industrial de Santander ese mismo año. En ese contexto surgió el Frente Unido, que duró de agosto a septiembre de 1965 tras romper con los democristianos por su enfoque militarista. Aunque mantuvo vínculos cercanos y simpatías con la izquierda revolucionaria, carecía de una plataforma política clara. Su propuesta buscaba atender las necesidades rurales y urbanas y eliminar la democracia restringida del Frente Nacional, además de cuestionar la participación de la Iglesia en la Teología de la Liberación. El Frente Unido contó con un periódico dirigido por Pedro Acosta, distribuido tres veces por semana desde el 26 de agosto de 1965 y impreso por la editorial Antares, propiedad del amigo Gonzalo Canal Ramírez.

Del compromiso político a la clandestinidad

En 1965, Camilo Torres abandonó el sacerdocio y se dedicó por completo a la actividad política revolucionaria. Su decisión de abrazar la lucha armada estuvo inspirada por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, un hecho que expresó a Gloria Gaitán, quien incluso le ofreció asilo. En ese periodo, fue entrando gradualmente en la clandestinidad y mantuvo una trayectoria marcada por la acción política y social, entre ella la ayuda en la fundación de las Juntas de Acción Comunitaria en Colombia.

También participó en movilizaciones estudiantiles y sufrió varias detenciones. Encabezó una marcha pacífica con estudiantes en Medellín y fue arrestado junto con manifestantes universitarios, quedando detenido en la Asociación de Trabajadores de Antioquia. Más tarde, cuando viajaba a Tunja, fue interceptado en Ventaquemada y detenido en Bogotá tras la represión policial de una manifestación del Frente Unido.

Pese a la recomendación del general Gustavo Rojas Pinilla de no unirse a grupos guerrilleros por su falta de experiencia con armas, Torres ignoró ese consejo. Fue orientado por Jaime Arenas, quien actuó como mentor y consejero, elegido por Fabio Vásquez. Finalmente, el 7 de enero de 1966 anunció su ingreso al ELN, al que se incorporó bajo el seudónimo de Argemiro, con su identidad inicialmente desconocida para los guerrilleros. Más tarde, esa identidad fue revelada dentro del ELN.

Del ministerio a la revolución

En el mensaje a los cristianos, Camilo Torres explicó que los medios eficaces para lograr el bienestar de la mayoría no suelen ser buscados por las minorías privilegiadas. A partir de esa idea, concluyó que era necesario quitar el poder a esas minorías y entregarlo a las mayorías pobres. También sostuvo que la revolución era obligatoria para los cristianos si querían realizar el amor hacia todos.

En 1965 justificó su renuncia como profesor y sacerdote para incorporarse al movimiento guerrillero ELN. Antes ya había mostrado interés en unirse a las FARC, en parte por su origen campesino. Renunció a los privilegios y deberes del clero, aunque no dejó de considerarse sacerdote. Dedicó su vida a la revolución por amor al prójimo y dejó de celebrar misa, pero planeaba retomarla después de cumplir con la revolución, si Dios lo permitía.

Para sostener esta decisión, citó el mandamiento de Cristo sobre la reconciliación antes de ofrecer dones, basado en Mateo 5:23-24.

Muerte, entierro y búsqueda de sus restos

Tras la muerte de Camilo Torres, las autoridades militares enterraron su cuerpo en un lugar secreto el 26 de agosto de 1965, con el fin de evitar que se convirtiera en una figura de culto en Bogotá. Luego se realizó un funeral simbólico en la iglesia de San Diego y, después de este, una sepultura simbólica. También se celebró una misa por él en el campus de la Universidad Nacional.

Más tarde, el general retirado Valencia Tovar escribió el libro O Fim de Camilo para aclarar detalles sobre su muerte. Según afirmó, Biografia fue enterrado en un lugar específico y se dispusieron arreglos para devolver los restos a la familia. Su hermano mayor, Fernando Torres Restrepo, que residía en Estados Unidos, fue informado sobre el cuerpo. Tres años después del entierro, el cuerpo fue exhumado y los restos fueron puestos en una urna para su traslado a Bucaramanga, donde se creó el Panteón Militar de la Quinta Brigada del Ejército Nacional para recibirlos.

Sin embargo, Valencia Tovar no reveló el lugar exacto de los restos, lo que dejó dudas. En enero de 2016, el presidente Juan Manuel Santos ordenó al Ejército Nacional buscar y exhumar los restos de Camilo Torres, en un gesto para acelerar las negociaciones de paz con el ELN. Diecisiete días después, se reveló el sitio de sepultura. Dario de Jesús Monsalve señaló que recuperar los restos sería una señal de reconciliación. Años después, el ELN anunció que el cuerpo había sido localizado tras casi 60 años, y Gustavo Petro afirmó que sería respetado y honrado en un mausoleo en la Universidad Nacional de Colombia.

Homenajes, canciones y legado

El legado de Camilo Torres inspiró numerosas obras musicales y también dio nombre a iniciativas políticas y documentales. Daniel Viglietti escribió en 1967 la canción Cruz de Luz, que luego fue popularizada por Víctor Jara y Chavela Vargas. Carlos Puebla compuso una canción titulada Camilo Torres, y Los Olimareños crearon A Camilo Torres. José de Molina dedicó Cura y Guerrillero a Camilo Torres y a otros sacerdotes. Alí Primera incluyó referencias en Dispersos y Dios se lo cobra, mientras que Edson Velandia compuso Camilo de Chucurí para narrar la historia de Camilo Torres y su muerte. En Colombia, el Movimiento Golconda fue fundado inspirado en su figura. En 1970 se creó en la República Dominicana el Comitê Revolucionário Camilo Torres para enfrentar la represión del gobierno, y entre sus miembros estuvieron Carlos Sánchez y Amaury Germán Aristy. En 1974, Francisco Norden dirigió el documental colombiano Camilo, o Padre Guerrilheiro sobre su vida y legado.