Olga de Amaral

Retrato de Olga de Amaral en Ubaté, Colombia
Retrato de Olga de Amaral en Ubaté, Colombia

Olga de Amaral nació en Bogotá, Colombia, en una familia originaria de Antioquia. Creció en un barrio tradicional de la ciudad junto a cinco hermanas y dos hermanos. Estudió la secundaria y obtuvo un diploma en diseño arquitectónico en Bogotá en 1951-52. Más tarde conoció a Jim Amaral en Cranbrook, con quien estableció una relación cercana. En 1955 regresó a Colombia y estudió oficios y tradiciones del tejido colombiano, además de producir textiles decorativos para amigos arquitectos. Se casó con Jim Amaral y se estableció en Bogotá, donde tuvieron dos hijos, Diego y Andrea. Exploró técnicas de anudado y luego el tejido en telar alto. En 1965 fundó la facultad de textiles de la Universidad de los Andes, en Bogotá, y enseñó allí. En la década de 1960 y 1970 se convirtió en una de las pocas artistas textiles sudamericanas conocidas internacionalmente, y es considerada una figura destacada de la abstracción latinoamericana de posguerra. Desarrolló un lenguaje propio que combina vocabulario del tejido, la pintura y la escultura, basado en la tradición precolombina.

Lenguaje artistico y reconocimiento internacional

Nacida en Bogota, Colombia, Olga de Amaral es una artista visual conocida por obras abstractas de gran formato hechas con fibras cubiertas de oro o plata. En las decadas de 1960 y 1970 se convirtio en una de las pocas artistas textiles sudamericanas con reconocimiento internacional. Su trabajo la llevo a ser considerada una figura destacada de la abstraccion latinoamericana de posguerra. A partir de la tradicion precolombina, desarrollo un lenguaje propio que combina el vocabulario del tejido, la pintura y la escultura.

Formación y primeros años en Bogotá

Olga Ceballos Vélez nació en Bogotá, en una familia cuyos padres eran del departamento de Antioquia, Colombia. Creció en un barrio tradicional bogotano junto con cinco hermanas y dos hermanos. Completó la educación secundaria y obtuvo un diploma en diseño arquitectónico en Bogotá en 1951 y 1952. Más tarde conoció a Jim Amaral en Cranbrook, donde llegaron a ser buenos amigos. En 1955 regresó a Colombia desde Cranbrook y estudió los oficios y tradiciones del tejido colombiano. También produjo textiles decorativos para amigos arquitectos.

Jim Amaral había estado en la Marina de los Estados Unidos en Filipinas antes de visitar Colombia en 1956. Olga de Amaral se casó con él y se estableció en Bogotá. La pareja tuvo dos hijos, Diego y Andrea. En esa etapa, ella exploró las técnicas de alfombra anudada y luego el tejido en telar de urdimbre alta.

Expansión internacional y nuevos contactos

En 1965, Olga de Amaral fundó la facultad de textiles en la Universidad de los Andes, en Bogota, y allí también impartió clases. Poco después, en 1966 y 1967, vivió en Nueva York con su familia. Durante ese periodo conoció a Eileen Vanderbilt, del World Crafts Council, y pasó a representar a Colombia ante esa entidad. En Nueva York expuso tapices en 1967 con la colaboración de Jack Lenor Larsen, quien había visitado Colombia y su taller, donde mostró interés por sus tapices.

Además de su trabajo en Bogota y Nueva York, enseñó en la Penland School of Crafts, en Carolina del Norte, y en la Haystack Mountain School, en Maine. Tras regresar a Colombia, ella y su familia viajaron a Popayán y a la región de Tierradentro. También representó al World Craft Council en una visita a Peru.

En una conferencia del World Crafts Council en Irlanda, conoció a la ceramista británica Lucie Rie, quien la inspiró a insertar oro en sus tapices. A comienzos de los años setenta, Olga de Amaral y su familia vivieron en Barcelona y Paris, y viajaron por Grecia, Italia, Paises Bajos, Belgica, Suiza, Suecia e Inglaterra. Durante ese tiempo establecieron contactos con centros de arte europeos y permanecieron en Europa por un periodo antes de volver a Bogota. Mas tarde visitó distintas regiones de Colombia, regreso a Francia en medio de exposiciones, trabajo y nuevas amistades, y realizó un viaje importante a Japon.

Color, materia y herencia cultural

La obra de Olga de Amaral se caracteriza por el uso de oro y plata, con un fuerte interés en el color y la estructura. Su presencia escultórica revela su formación en diseño arquitectónico, y su gran finura técnica le dio amplio reconocimiento. A partir de materiales como lino, algodón o crin de caballo, creó piezas que se asemejan a mosaicos brillantes más que a tapices, integrando cuadrados con forma de teselas entre hilos cubiertos a mano, junto con pintura de gesso y pan de oro.

Sus obras, además, evolucionaron desde colgaduras figurativas bidimensionales hacia la escultura, la instalación y los lenguajes abstractos y conceptuales hacia fines de la década de 1960. En ese proceso buscó una identidad basada en la cultura colombiana, incorporando fibras naturales y artificiales, pintura, gesso y metales preciosos mediante procesos y técnicas artesanales. Su trabajo remite al arte prehispánico colombiano, a las tradiciones indígenas de tejido y al legado barroco colonial español traído por los colonizadores católicos.

Entre sus series más ricas en textura destacan Pozos Azules y Soles Rojos, que evocan paisajes naturales de Colombia y antiguos objetos de oro precolombinos. La artista señaló que la obra nace de la emoción y que, en sus primeros bocetos, no se concentra demasiado en patrones geométricos. En su lenguaje visual y metafórico, el hilo, el color y la luz determinan el sentido de las obras, cargadas de contenido visual y táctil vinculado a culturas que atribuyen una gran fuerza expresiva a la imagen.

Series y experimentación textil

La obra de Olga de Amaral se organiza en distintas series, cada una con una esencia o técnica propia y con variaciones complejas. Entre esos títulos aparecen Alquimias, Cestas lunares, Lienzos ceremoniales, Montañas, Tierras, Riscos, Umbras y Stelae, lo que revela la persistencia de temas vinculados al tejido a lo largo de su producción.

En su primer periodo, Amaral trabaja con tapices relativamente tradicionales, pero en busca de un lenguaje propio. Utiliza sobre todo lana hilada a mano y teñida, además de algodón o lino. Sus piezas tempranas, de pequeño formato, se caracterizan por colores brillantes, combinaciones audaces y una exploración de los límites de la estructura del tejido. En ese momento abandona la idea básica de urdimbre y trama, y conserva solo la urdimbre como un trenzado que queda libre. Por ello, algunas obras de esta etapa se asemejan a esculturas de hilo, porque en la composición se destaca la forma completa o el volumen.

La superficie plana reaparece en la década siguiente. Más tarde, en 1970, introduce los grandes colgantes llamados Muros tejidos, realizados con lana rígida y crin de caballo, presentados en el Museum of Contemporary Crafts de Nueva York. Estas obras rompen con los motivos geométricos previsibles y los sustituyen por ritmos que captan la mirada.

Este periodo también está marcado por una experimentación entusiasta y por la incorporación de nuevos materiales. Tras una visita a una exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno de Kioto, explora el oro y el yeso inspirada en el kintsugi. Además, investiga las posibilidades estructurales de sus construcciones tejidas, incluido el filtrado de la luz y el aire.

En los años ochenta inicia series como Riscos, Tejidos policromos, Tierras, Tablas, Entornos, Cestas lunares, Lienzos ceremoniales, Alquimias y Montañas. El título Riscos alude a acantilados, y sus bandas verticales segmentadas remiten a los quipus incaicos, hechos con hilos de colores o de algodón y fibra. Las piezas de esta serie tienen en su mayoría formas rectangulares, producen un efecto de movimiento cinético y son estrictamente conceptuales.

Series textiles y nuevas búsquedas

En 1986, Olga de Amaral inició la serie Lienzos Ceremoniales, inspirada en vestimentas ceremoniales. Estas obras se caracterizan por colores fuertes y profundos que surgen de fondos unificados. La serie explora imágenes que emergen de la superficie tejida y la creación de profundidad, mientras la superposición de hilos produce un juego de luz vinculado al Op Art. El uso del oro refuerza la idea de un tejido a la vez pesado y flexible.

En Alcqumias, las piezas se centran en cómo las superficies, las texturas y los acabados transforman el espacio. Estas obras cuelgan verticalmente, con presencia gravitacional, separadas de la pared.

Después de 2000, la artista comenzó series como Ombríos, Mapas, Escritos, Aguas/Aquas, Glyphs, Alforjas, Espejos, Piedras, Stratas, Nudos, Memorias, Policromos, Entre ríos, Pozos azules, Sol rojo, Árboles, Brumas, Dos mitades, Moyas, Nébulas, Fósiles, Núcleos, Rocas, Minutas, Improntas y Lienzos. En 2009 presentó Nudos como un nuevo camino expresivo: cada nudo contiene 5000 hilos de 10 metros, recubiertos de yeso y pintados de oro. Cubiertos con pasta terrosa y oro, estos trabajos representan una simbiosis material y espiritual.

Colecciones internacionales

Las obras de Olga de Amaral han sido adquiridas por más de treinta museos importantes y por coleccionistas privados e institucionales. Su presencia en colecciones internacionales abarca instituciones de Europa, Asia y Estados Unidos, lo que muestra la amplitud de su difusión. En Europa, sus obras se encuentran en el Musée d’Art Moderne de la ville de Paris, el Musée Jean-Lurçat et de la Tapisserie contemporaine en Angers, la Fondation Toms Pauli en Lausanne y el Musée Bellerive en Zurich. En Japón, también están presentes en el Musée d'art Moderne de Kyoto.

En Estados Unidos, sus obras forman parte de colecciones de gran relevancia como el Art Institute of Chicago, el Cleveland Museum of Art, el Denver Art Museum, el Museum of Fine Arts Houston, el Museum of Fine Arts San Francisco, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, el Museum of Modern Art de Nueva York y el Museum of Arts and Design de Nueva York. También se conservan en la Renwick Gallery del Smithsonian en Washington D.C., la Rhode Island School of Design, el Chrysler Museum of Art en Norfolk, el Cranbrook Academy of Art Museum en Michigan, el Bass Museum en Miami y el Palm Springs Art Museum.

Presencia en colecciones

Las obras de Olga de Amaral forman parte de colecciones permanentes en varias instituciones de Colombia. Entre ellas se encuentran el Museo del Banco de la República, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museo Nacional de Colombia en Bogotá y el Museo La Tertulia en Cali. Su presencia en colecciones también se extiende a espacios y entidades dentro y fuera del país.

Además de estas instituciones, sus obras están en muchas colecciones privadas de todo el mundo, incluido Citibank en Nueva York. También se conservan en el Le Meridien Hotel de San Francisco, la Biblioteca Pública de Omaha, Nuveen Investments en Chicago y el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington D. C. Fuera de Colombia, figuran igualmente en la Universidad Macquarie de Sídney, Australia, y en el Hotel Nicolas de Obando en Santo Domingo.

En Colombia, sus obras también están presentes en la Clinica Santa Fe, el Club El Nogal, la Federacion Nacional de Cafeteros de Bogota, Coltejer en Medellin y el Hotel Santa Clara en Cartagena de Indias. Esta amplia distribución muestra una presencia institucional y privada extendida en distintos lugares del mundo.