Gustavo Rojas Pinilla

Retrato oficial de Gustavo Rojas Pinilla como presidente
Retrato oficial de Gustavo Rojas Pinilla como presidente

Gustavo Rojas Pinilla nació en Tunja, Boyacá, y murió en Melgar, Tolima. Fue un general y político colombiano, reconocido por haber establecido una dictadura militar después del golpe de Estado de 1953, periodo en el que conservó el poder hasta 1957. Es considerado el único dictador militar que tuvo Colombia en el siglo XX.

Fue el quinto de seis hijos de una familia conservadora de Tunja. Nació como hijo de Hermencia Pinilla Suárez y del coronel Julio Rojas Jiménez, durante la Guerra de los Mil Días. Pasó sus primeros años en Boyacá, primero en Tunja, luego en Villa de Leyva y finalmente en Arcabuco. Realizó sus estudios primarios en el colegio Sœurs de la Présentation de Tunja, los secundarios en la École normale de garçons de la misma ciudad y obtuvo una licencia en ciencias en el colegio Boyacá entre 1916 y 1917. Inició su carrera militar en la Escuela de Cadetes en 1920, fue destinado a Manizales y ascendido a teniente en 1923. En 1924 pidió su retiro temporal del servicio activo para estudiar ingeniería civil en Tri-State College, Indiana, y obtuvo el título en 1927. Más adelante fue reincorporado al servicio en 1932 para participar en la guerra contra el Perú, y en 1933 recibió el mando de la batería costera del puerto de Buenaventura y funciones como ingeniero militar para la defensa nacional regional.

Dictadura militar y poder

Gustavo Rojas Pinilla fue un general y político colombiano, nacido en Tunja, Boyacá, y fallecido en Melgar, Tolima. Tras el golpe de Estado de 1953, estableció una dictadura militar y conservó el poder hasta 1957. Su gobierno lo convirtió en el único dictador militar que tuvo Colombia en el siglo XX.

Formación y ascenso militar

Gustavo Rojas Pinilla nació durante la Guerra de los Mil Días como hijo de Hermencia Pinilla Suárez y del coronel Julio Rojas Jiménez. Fue el quinto de seis hijos de una familia conservadora de Tunja. Pasó sus primeros años en Boyacá, primero en Tunja, luego en Villa de Leyva y finalmente en Arcabuco. Allí inició su formación escolar: completó la primaria en el colegio Sœurs de la Présentation de Tunja, la secundaria en la École normale de garçons de la misma ciudad y, entre 1916 y 1917, obtuvo una licencia en ciencias en el colegio Boyacá.

En 1920 comenzó su carrera militar en la Escuela de Cadetes. Tres años más tarde fue destinado a Manizales y ascendido a teniente en 1923. En 1924 pidió su retiro del servicio activo para estudiar ingeniería civil en Tri-State College, en Indiana. Obtuvo ese título en 1927 y, durante su carrera militar, participó también en la construcción de obras públicas.

En 1932 fue reincorporado al servicio activo para participar en la guerra contra el Perú. Al año siguiente se le asignó el mando de la batería costera del puerto de Buenaventura y funciones como ingeniero militar para la defensa nacional regional. Más adelante, en 1936, trabajó como ingeniero en el departamento técnico de la fábrica de municiones del ejército. Fue enviado a Alemania para adquirir maquinaria destinada a una fábrica de municiones en Bogotá y, a su regreso a Colombia, fue nombrado jefe del departamento técnico de esa planta. En 1943 viajó a Estados Unidos para comprar armas y equipo para el ejército colombiano. Después fue subdirector de la Escuela Superior de Guerra en 1944 y director de la Aeronáutica Civil en 1945.

Ascensos militares y reconocimiento público

Su proyecto para crear aeropuertos en todo el país, titulado Landing Strips in Colombia, le permitió alcanzar el rango de coronel. Esta iniciativa contribuyó a la creación del Aeropuerto Internacional El Dorado en Bogotá y de otros aeropuertos importantes. En 1946 fue promovido a coronel y nombrado comandante de la Primera Brigada de Tunja. Dos años después, en 1948, pasó a comandar la Tercera Brigada de Cali. En ese cargo pacificó la rebelión en la región de Cali tras el asesinato del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán, lo que le valió reconocimiento del presidente Mariano Ospina Pérez y de dirigentes del Partido Conservador.

Más adelante fue promovido a general y nombrado comandante de la Brigada de Institutos Militares. También fue designado ministro de Correos y Telégrafos. En 1950, tras una elección sin participación liberal, Laureano Gómez llegó a la presidencia y lo nombró jefe del Estado Mayor del Ejército. Luego se creó el Comando General de las Fuerzas Militares, con Rojas Pinilla como comandante supremo. El 1 de junio fue nombrado delegado colombiano ante las Naciones Unidas en Washington. Durante la Guerra de Corea revisó el Batallón Colombia y respaldó los esfuerzos anticomunistas. Cuando Roberto Urdaneta Arbeláez sucedió a Laureano Gómez, lo promovió a general de división en 1952, tras lo cual Rojas Pinilla volvió al Comando General de las Fuerzas Militares. Más tarde, Urdaneta Arbeláez lo ascendió a teniente general.

El contexto político del golpe

La toma del poder se produjo cuando Laureano Gómez intentó reasumir sus funciones. Gómez había encabezado el Partido Conservador desde 1932, con simpatías por el nazismo y el fascismo. Elegido presidente en 1950, gobernó de manera autoritaria y reprimió a la oposición. Luego se apartó del poder por razones de salud y dejó como presidente interino a Roberto Urdaneta Arbeláez. Todo ello ocurrió en un escenario marcado por la violencia extrema que comenzó tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y se prolongó durante cinco años.

La caída de Laureano Gómez y el ascenso de Rojas Pinilla

Biographie era mucho más moderado que Gómez y llegó a ganarse el respeto del ejército, en especial de Rojas Pinilla. En septiembre de 1952, lo llamó para nombrarlo jefe de Estado Mayor de los ejércitos. Más tarde, Rojas Pinilla frustró un plan de Gómez para apartarlo del ejército, cuando este quiso enviarlo a Frankfurt para la inauguración de la línea Bogotá-Frankfurt. Rojas decidió no abordar el avión en el último momento, gracias a una información recibida de subordinados. Un episodio mostró además la lealtad del ejército hacia el general: se ofreció un banquete de gala en la Escuela Militar de Cadetes en honor de Biographie, con todo el estado mayor del ejército presente.

La tensión aumentó tras el incidente de Felipe Echavarría Olózaga, quien fue detenido arbitrariamente y torturado por el ejército. Gómez intentó culpar a Rojas Pinilla por lo ocurrido, y le pidió a Biographie que lo destituyera. Biographie se negó sin un juicio confirmado. Cuando Gómez repitió la orden a primera hora de la mañana, obtuvo la misma respuesta. Después, Gómez anunció que retomaba la presidencia, destituyó a Biographie y convocó un consejo extraordinario de ministros. Fue al Palacio de Nariño, donde estaban reunidos los ministros. Lucio Pabón Núñez se negó a firmar el decreto de destitución de Rojas y se retiró, por lo que Gómez nombró a Jorge Leyva nuevo ministro de Guerra para redactar y firmar otro decreto, y designó al general Régulo Gaitán como nuevo jefe de los ejércitos.

La noticia de la deshonra de Rojas circuló entre el personal del palacio presidencial desde las diez de la mañana y se comunicó oficialmente al mediodía a los miembros del gobierno y a varias personalidades presentes en el palacio. El ministro de Guerra, Jorge Leyva, decidió pasar revista a las tropas para obtener su aceptación como nueva autoridad del ejército. A las dos de la tarde, Alfredo Duarte Blum advirtió a Rojas de la situación. Rojas tomó el avión de Melgar a Bogotá, fue al batallón Caldas, mandado por el coronel Navas Pardo, a las cuatro de la tarde, y decidió esperar la llegada del nuevo ministro de Guerra y del nuevo jefe de los ejércitos. Cuando Jorge Leyva, Régulo Gaitán, Mariano Ospina Rodríguez, Gustavo Berrío Muñoz y el coronel Billy Hollman fueron a los edificios, quedaron inmediatamente arrestados. Rojas transmitió por radio que él era el nuevo comandante en jefe a todas las guarniciones. A las cinco de la tarde, el general Carlos Turriago se sometió sin resistencia al batallón de la guardia presidencial. Luego, Rojas decidió ir al Palacio de Nariño y llegó allí.

La toma del poder y sus primeras consecuencias

Rojas llamó con urgencia a Urdaneta para proponerle que se reanudara la presidencia. Urdaneta, aunque estaba enfermo y postrado con fiebre alta, se reunió para discutir distintas opciones. Consideraba a Laureano Gómez como el presidente legítimo y se negó a asumir la presidencia sin la renuncia voluntaria de Gómez. Mientras tanto, Laureano Gómez permanecía oculto en casas de amigos. Rojas envió entonces a un emisario para pedirle que renunciara, y el mensajero regresó con la respuesta de Gómez, que aprobaba el golpe de Estado. Después de eso, Urdaneta volvió a su casa y Rojas se preparó para tomar el poder.

A las diez de la noche, Rojas asumió el poder en forma plena y dirigió un mensaje por radio a todo el país. En ese discurso pronunció una frase que se hizo famosa. La alocución fue bien recibida por los colombianos, que veían el contexto de violencia con esperanza de días mejores. Toda la jornada transcurrió sin derramamiento de sangre. Ese mismo día, Rojas aseguró protección para Laureano Gómez y sus cercanos, con el fin de evitar acciones extremistas y también para no ser acusado de permitir el asesinato del antiguo presidente. Esa protección buscaba, además, contribuir a la pacificación del país.

Darío Echandía, ex presidente interino de la República entre 1943 y 1944, calificó el golpe de Estado como un golpe de opinión. Dos días después del golpe, la Asamblea Nacional Constituyente decidió celebrar sesión, abandonó las discusiones sobre el proyecto de constitución y resolvió fijar una posición sobre los hechos recientes. Tres meses después de haber tomado el poder, Rojas obtuvo la firma de un armisticio por parte de las guerrillas liberales.

Programa político y primeras medidas

Gustavo Rojas Pinilla tomó el poder en 1953 y presentó un programa político centrado en la regeneración moral de Colombia a través de la fundación de una entidad no especificada. Su ideología incluía rasgos bolivarianos y buscaba trascender las divisiones partidistas para alcanzar la reconciliación nacional. También defendió una alianza estrecha entre la Iglesia católica y el Estado colombiano.

En el contexto de La Violencia, ofreció una amplia amnistía a las guerrillas liberales para pacificar gran parte del oriente del país. La propuesta fue aceptada por la mayoría de esos guerrilleros, que entregaron las armas. Al mismo tiempo, se posicionó como defensor de las masas populares frente a la oligarquía. Elevó los impuestos a los sectores más ricos y reinvirtió parte de esos recursos en programas de asistencia social mediante SENDAS. Además, intentó convertir el movimiento social organizado en un segundo pilar de su régimen junto a las fuerzas armadas.

Su gobierno también se apoyó en medidas institucionales y económicas. Fue reconfirmado por la ANAC hasta 1958 al final de su primer periodo legal, en una instancia compuesta por 90 delegados, entre ellos 56 conservadores. La ANAC aprobó un cambio constitucional que otorgó el derecho al voto a las mujeres, derecho que se utilizó efectivamente tres años más tarde en el plebiscito que aprobó el pacto de Benidorm. En el plano económico, Rojas Pinilla creó dos bancos públicos, el Banco Ganadero y el Banco Cafetero, que fueron vistos por la banca privada como una competencia desleal.

También promovió grandes obras de infraestructura, como la construcción de carreteras, el ferrocarril del Atlántico y el aeropuerto El Dorado en Bogotá. Reconoció por ley los derechos políticos de las mujeres y sostuvo una política económica estatista, progresista y de izquierda, aunque algunos la consideran socialista y otros nacional-populista autoritaria. Sin embargo, no emprendió reformas estructurales ni agrarias en el país.

Censura, prensa y represión

Durante la dictadura de Rojas Pinilla hubo un conflicto continuo con la prensa y se aprobaron muchas leyes para proteger a los funcionarios contra el insulto y la calumnia. Su régimen fomentó el desarrollo de una prensa estatal o subvencionada por el Estado, al tiempo que impuso censura y cerró numerosos periódicos, entre ellos El Tiempo, El Espectador, El Diario Gráfico y El Siglo. El Tiempo y El Espectador continuaron brevemente hasta 1955 bajo los nombres de Intermedio y El Independiente. Además, muchas publicaciones fueron multadas o censuradas antes de salir a la luz. En ese contexto, el gobierno también hostigó a los manifestantes durante el mandato de Rojas, y él declaró abiertamente su papel como una dictadura militar.

La represión también se manifestó en episodios concretos de tensión pública. Una misionera estadounidense de 82 años fue encarcelada por proselitismo comunista, lo que provocó protestas de Estados Unidos. En la plaza de toros de Santamaría, María Eugenia Rojas Correa y su esposo fueron abucheados, mientras que el líder opositor Alberto Lleras Camargo recibió una ovación poco antes. Cuando un torero dedicó el toro a María Eugenia, surgió el grito de protesta torero, vergonha nacional. Luego se afirmó que el gobierno compró muchas entradas para agentes que asistirían al domingo siguiente con el fin de vengar el insulto. Según los hechos relatados, simpatizantes de Lleras o personas que no aplaudieron a María Eugenia fueron golpeadas, arrojadas por encima de las gradas o apuñaladas. El episodio causó muchas muertes, aunque el número exacto de víctimas nunca quedó claramente establecido. La noticia fue censurada en toda la prensa colombiana, pero United Press International la difundió en el mundo. Su director en Colombia, Carlos J. Villar Borda, fue obligado al exilio. El Diario de Colombia calificó los hechos de masacre, y también hubo protestas en El Espectador y por parte del cardenal Crisanto Luque Sánchez.

Juicio, regreso político y legado de ANAPO

Alberto Lleras Camargo inició un procedimiento de juicio contra el general Gustavo Rojas Pinilla como primer presidente del Frente Nacional. Rojas había regresado del exilio para enfrentar acusaciones ante el Senado, después de haber exigido previamente ser juzgado por la Corte Suprema, un tribunal excepcional o un consejo de guerra antes de ser interrogado. En ese contexto, el gobierno pidió su arresto y declaró alterado el orden público y el estado de sitio en el territorio nacional. También sostuvo que existía un plan subversivo para derrocar a la autoridad legítima, encabezado personalmente por Rojas Pinilla en relación con las fuerzas armadas y antiguos funcionarios de la dictadura.

Más adelante, en 1961, Rojas fundó la Alianza Nacional Popular, ANAPO, un partido que existió hasta 1998. ANAPO participó en varias elecciones de 1962, incluida la presidencial, en la que quedó en cuarto lugar detrás del Partido Conservador, el Partido Liberal y Alfonso López Michelsen, del Movimiento Liberal Revolucionario. Rojas y López sumaron 38 por ciento de los votos, pero estos fueron anulados por no cumplir con el pacto bipartidista y la candidatura de Rojas fue considerada ilegal. Volvió a ser candidato en las presidenciales de 1970 y contó con un amplio apoyo popular, lo que llevó a las autoridades a manipular la votación para asegurar la elección del conservador Misael Pastrana. Sus ideas políticas continuaron a través de su hija María Eugenia Rojas Correa, quien llegó a ser senadora y candidata presidencial en 1974.