Julio César Turbay

Julio César Turbay during official visit in Paris, 1979
Julio César Turbay during official visit in Paris, 1979

Julio César Turbay nació en Bogotá el 18 de junio de 1916 y murió en esa misma ciudad el 13 de septiembre de 2005. Fue un político y diplomático colombiano de ascendencia libanesa, integrante del Partido Liberal. Aunque no tuvo un título profesional, más tarde recibió honores de varias universidades. En su trayectoria pública fue senador y representante por Bogotá, ministro de Minas y Petróleos, ministro de Relaciones Exteriores y diplomático al servicio de distintos gobiernos colombianos.

Ejerció la presidencia de Colombia entre el 7 de agosto de 1978 y el 7 de agosto de 1982. Su gobierno estuvo marcado por ataques urbanos del Movimiento 19 de abril (M-19), por la implementación del cuestionado Estatuto de Seguridad y por propuestas de paz dirigidas al M-19 y a otros grupos armados. Durante su administración también se inauguró la televisión en color en Colombia, se promovió una reforma constitucional fallida en 1979 y se autorizó la fundación de la Universidad Militar Nueva Granada. Con el tiempo, su figura generó debates que van desde acusaciones de vínculos con el narcotráfico hasta su papel como facilitador del diálogo en gobiernos posteriores.

Origen familiar y formación autodidacta

Julio César Turbay Ayala nació en Bogotá el domingo 18 de junio de 1916, en el hogar de inmigrantes libaneses establecidos en Colombia décadas antes. Su padre fue el jeque Antonio Amín Turbay, un noble cristiano originario de Tanaoure, en el Líbano. Antonio Amín Turbay y su pareja tuvieron a Aníbal, Adhalía, Hortensia Turbay Ayala y cuatro hijos más, para un total de siete vástagos.

Aunque fue llamado erróneamente El Turco —denominación genérica con que los colombianos identificaban a los inmigrantes del Medio Oriente—, Turbay era de origen árabe cristiano, no turco. Fue primo lejano del político y militar libanés José Antonio Turbay, originario también de Tanaourin, quien emigró a Colombia a comienzos del siglo XX.

Su formación escolar estuvo condicionada por la escasez económica familiar. Ante la imposibilidad de costear estudios superiores, su hermana Hortensia asumió la dirección de su educación. Estudió en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y en el Instituto San Bernardo de la Salle; posteriormente continuó en la Escuela Nacional de Comercio y en el Colegio Universitario, donde completó el bachillerato. Esa trayectoria lo convirtió en un autodidacta que llegó a la presidencia sin título universitario, situación que motivó críticas durante su mandato, aunque más tarde la Universidad Libre, la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Universidad del Rosario le concedieron doctorados honoris causa en Derecho y Ciencias Sociales.

Como señalan quienes han estudiado la política colombiana del siglo XX, el caso de Turbay ilustra cómo la habilidad para construir redes de lealtad partidista podía suplir, dentro del sistema liberal de la época, la ausencia de credenciales académicas formales.

Carrera política antes de la presidencia

Su trayectoria pública comenzó con su vinculación al Partido Liberal Colombiano. En 1936 obtuvo una curul en el Concejo del municipio de Usme y al año siguiente fue nombrado alcalde de Girardot. También en 1937 ingresó a la Asamblea de Cundinamarca, corporación en la que permaneció hasta 1942. En 1943 fue elegido representante a la Cámara por Cundinamarca.

En sus primeros años de actividad parlamentaria apoyó medidas legislativas de los segundos gobiernos de López Pumarejo, Darío Echandía y Alberto Lleras. Después de las elecciones de 1946 se convirtió en crítico del gobierno de Mariano Ospina Pérez. Ese mismo período estuvo marcado por la derrota electoral de su pariente Gabriel Turbay frente a los conservadores. Para 1949 ya había presidido en dos ocasiones la Cámara de Representantes.

Con el paso de los años amplió su radio de acción. Se desempeñó como senador y representante por Bogotá, como ministro de Minas y Petróleos y como ministro de Relaciones Exteriores. También actuó como diplomático para distintos gobiernos colombianos, acumulando una red de contactos tanto en el ámbito nacional como internacional.

Período Cargo
1936 Concejal de Usme
1937 Alcalde de Girardot
1937–1942 Diputado a la Asamblea de Cundinamarca
1943 Representante a la Cámara por Cundinamarca
Hasta 1949 Presidente de la Cámara de Representantes (en dos ocasiones)
1973–1975 Embajador en el Reino Unido
1974 Director del Partido Liberal
1978–1982 Presidente de Colombia
1987–1989 Embajador ante la Santa Sede

El camino a la presidencia: de Londres al Palacio de Nariño

En 1969, Julio César Turbay lideró la campaña de Misael Pastrana Borrero en Colombia, y al año siguiente Pastrana fue elegido presidente. En 1973, el presidente Pastrana lo nombró embajador en el Reino Unido, cargo que desempeñó hasta el 15 de enero de 1975. Mientras estaba en Londres, Turbay fue considerado uno de los tres posibles candidatos presidenciales del Partido Liberal.

Después del revés de Carlos Lleras Restrepo dentro del partido, Turbay apoyó a Alfonso López Michelsen, quien obtuvo la nominación y ganó las elecciones presidenciales. Como presidente del Senado, Turbay presentó la banda presidencial y tomó el juramento de López el 7 de agosto de 1974, un gesto simbólico que reforzó su posición dentro de la jerarquía liberal.

Ese mismo año fue nombrado director del partido. Más tarde, el liberalismo respaldó su propia candidatura, que Turbay aceptó tras llegar a un acuerdo con sus copartidarios conocido como el Consenso de San Carlos. Dicho consenso establecía que las elecciones legislativas del 28 de febrero definirían al candidato presidencial. Tras el éxito de la lista congresional que lo apoyaba, en marzo fue proclamado candidato único.

En la elección presidencial derrotó por estrecho margen a Belisario Betancur y triunfó en todas las zonas salvo Bogotá, donde se impuso Lleras Restrepo. Aunque su campaña registró una participación menor que la anterior, llegó al poder en un país polarizado, con mayorías en el Congreso y con el respaldo de los sectores tradicionales del liberalismo.

El Estatuto de Seguridad y las violaciones a los derechos humanos

Julio César Turbay asumió la presidencia el 7 de agosto de 1978 sin contar con un título de educación superior. Su período presidencial coincidió con el crecimiento de la guerrilla del Movimiento 19 de abril, el M-19, y con un aumento de las violaciones de derechos humanos derivadas del conflicto insurgente.

El instrumento más controvertido de su gobierno fue el Estatuto de Seguridad, implementado para contrarrestar los movimientos rebeldes. Esa política se tradujo en:

  • Restricciones a la expresión y la movilización ciudadana.
  • Extensión del Código Penal Militar a civiles.
  • Activación del artículo 28 de la Constitución de 1886, que permitía detener hasta por diez días a sospechosos de alterar el orden público.
  • Detenciones arbitrarias y prolongadas, así como interrogatorios con tortura.
  • Juicios militares sin garantías de defensa, desapariciones forzadas y otras graves violaciones de derechos humanos.

Durante ese período numerosos intelectuales, entre ellos Gabriel García Márquez, partieron al exilio. Frente a las críticas internacionales, Turbay afirmó públicamente: “In Colombia there is not a single political prisoner”, llegando a sostener que él mismo era el único preso político del país. Pese a este entorno represivo, Turbay también ofreció a los insurgentes la posibilidad de una paz sin armas, combinando la mano dura con gestos de negociación.

En el plano económico, el gobierno enfatizó la producción, la seguridad y el empleo, con avances importantes en infraestructura del sector eléctrico. Sin embargo, en ese período cayeron los precios del café, aumentaron la inflación y la deuda externa, y el empleo creció principalmente en el sector informal. Hubo además una ofensiva contra los sindicatos y los centros laborales.

El conflicto con el M-19 y los esfuerzos de paz

El conflicto con el M-19 ocupó un lugar central durante la presidencia de Turbay. A comienzos de 1979, ese grupo ejecutó la llamada Operación Ballena Azul: sus integrantes alquilaron una casa cerca del Cantón Norte en Bogotá, excavaron un túnel desde el barrio Miranda hasta la armería del batallón y sustrajeron aproximadamente 5.000 armas. El 31 de diciembre de 1978, el M-19 abandonó el almacén militar dejando grafitis en los que reclamaba la responsabilidad. Como respuesta, el Ejército Nacional desmanteló redes del M-19, encarceló militantes y recuperó parte del arsenal robado.

En febrero de 1980, el gobierno enfrentó otra acción de mayor impacto: la toma de la embajada de la República Dominicana en Bogotá, donde 15 diplomáticos fueron retenidos como rehenes durante 67 días. El secuestro terminó cuando los rebeldes negociaron y viajaron con algunos rehenes a Cuba para su liberación. Turbay negó que el gobierno hubiera realizado pagos para lograr esa salida, pese a declaraciones públicas en sentido contrario.

La presión guerrillera continuó en varios frentes:

  • Intento de invasión en la costa Pacífica con 150 hombres, detenido por la Operación Córdoba de las Fuerzas Armadas.
  • Ocupación de Mocoa, Putumayo, el 11 de marzo de 1981.
  • Ocupación de Belén de los Andaquíes en agosto de 1981.
  • Ataque con morteros contra la Casa de Nariño el 20 de julio de 1981.
  • Secuestro de un avión de Aeropesca en Medellín el 20 de octubre de 1981, posteriormente cargado con armas en La Guajira antes de aterrizar en el río Orteguaza, en Caquetá.
  • Hundimiento del barco El Karina por la Armada el 15 de noviembre de 1981, cuando intentaba introducir armas por la costa Pacífica.

Frente a este panorama, en septiembre de 1981 se creó la Comisión Nacional de Paz, encabezada por Carlos Lleras Restrepo e integrada por nueve miembros, pero no logró negociar con los insurgentes. Turbay dio continuidad a ese trabajo y propuso una amnistía mediante el Decreto Ley 474 de 1982, aunque la propuesta recibió un nuevo rechazo. En paralelo, ELN, EPL y FARC-EP se reorganizaron y pasaron de 6 frentes activos en 1978 a 27 en 1982, lo que evidenciaba el fracaso relativo de la estrategia de seguridad.

Narcotráfico, reformas institucionales e infraestructura

Durante la presidencia de Turbay, entre 1978 y 1982, el narcotráfico vivió una transformación acelerada. Tras el fin de la bonanza marimbera, los traficantes de cocaína aumentaron su poder e influencia. Se señaló una inacción gubernamental que habría permitido ese crecimiento, atribuida en parte a la obsesión por erradicar la guerrilla y, según algunas fuentes, a la recepción de sobornos.

Frente a las presiones del gobierno de Jimmy Carter y a las acusaciones de complicidad, la administración Turbay optó por impulsar la erradicación de cultivos ilícitos. El 14 de septiembre de 1979 firmó con Estados Unidos el primer tratado de extradición colombiano; sin embargo, su ratificación a comienzos de 1980 se realizó sin la firma presidencial, lo que más tarde llevó a que fuera declarado inválido en 1986. En 1981, el Cartel de Medellín y otros sectores crearon el grupo paramilitar MAS (Muerte a Secuestradores), y en el Magdalena Medio se facilitó la organización de autodefensas con apoyo de las Fuerzas Militares, entre ellas ACDEGAM. También se desarrolló la Alianza Americana Anticomunista (AAA). La presidencia de Turbay coincidió con la consolidación de los capos de Medellín, quienes en 1983 darían forma formal al Cartel de Medellín.

En materia de modernización institucional, la administración presentó el Plan de Integración Nacional, con un importante desarrollo de obras de infraestructura. También promovió un proyecto de reforma constitucional en 1979 para modificar el sistema judicial y el funcionamiento del Congreso, aunque la Corte Suprema de Justicia lo declaró inexequible en 1981. En el ámbito educativo y militar, días antes de dejar el cargo creó la Universidad Militar Nueva Granada, institución pública orientada inicialmente a profesionalizar a los miembros de la fuerza pública.

En comunicaciones, el 1 de diciembre de 1979 estableció la televisión a color en Colombia, con la primera transmisión pública fuera de Inravision, que fue llegando gradualmente a los hogares del país. En política exterior, Colombia giró hacia la derecha y estrechó su alianza con Estados Unidos bajo Jimmy Carter y Ronald Reagan, aunque esa alineación y el apoyo a la política conservadora de Reagan generaron tensiones con países vecinos de América Latina.

Acusaciones de vínculos con el narcotráfico

Las sospechas sobre los presuntos vínculos de Turbay con el narcotráfico trascendieron varias décadas. En 1977 se registró una reunión entre Rosalynn Carter y el entonces presidente colombiano Alfonso López Michelsen, en un contexto en el que aparecieron acusaciones sobre presunto tráfico de drogas que involucraban a Turbay.

Entre los documentos citados figuró un memorando de Peter Bourne, director de la Oficina para Políticas sobre Abuso de Drogas del gobierno de Carter. Según ese texto, Bourne describía a Turbay como el político colombiano más relevante que se beneficiaba del tráfico de cocaína, de acuerdo con tres fuentes de la DEA. También señalaba que Turbay obtenía ganancias de actividades vinculadas con su sobrino Aníbal Turbay Bernal, y calificó el caso como especialmente preocupante a largo plazo, considerándolo el futuro presidente de Colombia con mayor probabilidad de ganar.

En 2024, el gobierno de Estados Unidos volvió a señalar a Turbay como sospechoso de haber obtenido beneficios del narcotráfico durante su campaña presidencial de finales de los años setenta. Según esas revelaciones, el gobierno colombiano estaba al tanto de esas sospechas en su momento. Turbay siempre negó las acusaciones.

Etapa final: diplomacia, legado político y muerte

Tras entregar el poder a Belisario Betancur el 7 de agosto de 1982, Turbay se mantuvo activo en la política colombiana. En 1983 obtuvo la nulidad de su matrimonio con Nydia Quintero Turbay. Entre 1987 y 1989 fue embajador ante la Santa Sede por designación del presidente Virgilio Barco, cargo que lo vinculó de nuevo a la diplomacia internacional.

Con el paso del tiempo, sus posiciones iniciales —rígidas y de tono belicista— se fueron moderando, influenciadas en parte por una tragedia familiar. Esa evolución lo llevó a desempeñar un papel de facilitador del diálogo entre gobiernos posteriores y actores armados ilícitos. Desde su liderazgo dentro del partido, ejerció influencia sobre sucesores como Virgilio Barco, César Gaviria y Ernesto Samper. En el plano político interno, mantuvo una oposición ideológica frente a sectores del Partido Liberal encabezados por Carlos Lleras Restrepo y Luis Carlos Galán Sarmiento, y se opuso a la facción separatista Nuevo Liberalismo.

En 2002 se adhirió a la candidatura presidencial de Álvaro Uribe Vélez y respaldó su gobierno hasta el momento de su muerte. Turbay falleció en Bogotá el 13 de septiembre de 2005, a los 89 años, a causa de un paro cardiorrespiratorio. Sus honras fúnebres fueron encabezadas por el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez.

Vida privada y matrimonios

Julio César Turbay contrajo matrimonio en dos ocasiones. Su primera esposa fue Nydia Quintero, su sobrina, hija de su hermana Adhalía Turbay Ayala. Se casaron en 1948, cuando él tenía 32 años y ella 16. La relación terminó mientras Turbay estaba en el poder; la disolución del matrimonio católico se produjo en 1983 por consanguinidad, un año después de que entregara el poder a Belisario Betancur. Sus abogados consiguieron una declaración de nulidad matrimonial por parte del papa Juan Pablo II.

Más tarde, Turbay se casó con la escritora Amparo Canal Sandoval, bisnieta de Leonardo Canal González, exministro. Por su parte, Nydia Quintero volvió a casarse con el empresario Gustavo Balcázar Monzón, con quien estuvo unida entre 1985 y 2025.

Fuera de la arena política, Turbay fue patriarca de una familia influyente en la vida pública colombiana. Fue padre del excontralor y congresista Julio César Turbay Quintero y de la periodista Diana Turbay, y abuelo de la periodista María Carolina Hoyos Turbay y del político Miguel Uribe Turbay, asesinado durante un mitin en el barrio Modelia de Bogotá en junio de 2025.

Familia, descendientes y vínculos con figuras públicas

La familia Turbay tuvo ramificaciones amplias tanto en Colombia como en el exterior. Entre sus primos que se establecieron en el país estuvieron Gabriel Turbay Abunader y Luis Hernando Turbay Turbay. Gabriel Turbay Abunader nació en Bucaramanga, fue médico y candidato presidencial en 1946. Luis Hernando Turbay Turbay nació en Florencia, Caquetá, y su familia fue exterminada por las FARC a finales de los años noventa.

En el entorno más cercano de Turbay, su hermana Hortensia fue su tutora después de que terminara el bachillerato, en un momento en que no pudo continuar estudiando por falta de recursos. Su hermano mayor, Aníbal, se desempeñó como notario y abogado. En Cartagena, Turbay entabló amistad con el entonces presidente Rafael Núñez.

Un sobrino, Aníbal Turbay Bernal, se casó con Florencia Borrero y tuvo dos hijos, Juan Pablo y Adriana. Después del divorcio, Florencia Borrero se casó con Carlos Ardila Lülle. Aníbal Turbay Bernal estuvo comprometido con la periodista y presentadora de televisión Virginia Vallejo, quien terminó esa relación en enero de 1983 y luego inició una relación con Pablo Escobar. En 1982, Escobar invitó a Juan Pablo y Adriana al zoológico de la Hacienda Nápoles; ambos se convirtieron más tarde en hijastros de Carlos Ardila Lülle.

Entre los descendientes de la familia también destaca Paola Turbay, bisnieta de Julio César, psicóloga, periodista, actriz y presentadora, y directora del festival de cine independiente IndieBo. Turbay fue además pariente del político y excongresista Jorge Gechem Turbay, secuestrado por las FARC-EP en 2002 y liberado en 2008.

En cuanto a la trayectoria de sus hijos, Julio César Turbay Quintero fue congresista y ejerció como contralor general de Colombia entre 2005 y 2009. Antes de ello, fue candidato a la gobernación de Cundinamarca en 2003. También fue director de la Fundación Solidaridad por Colombia, creada por su abuela Nydia Quintero en 1975, y director de la Fundación Matamoros, orientada a ayudar a veteranos del conflicto armado. Fue padre del candidato al Congreso Julio César Turbay III.

Entre los otros hijos de Turbay, Claudia Turbay Quintero, tercera hija, es periodista y fue embajadora en Uruguay durante el primer gobierno de Álvaro Uribe Vélez. María Victoria Turbay Quintero, cuarta hija, es abogada y política que fue candidata al Concejo de Bogotá por Cambio Radical en 2003.

Apariciones en la ficción

En 2012, Julio César Turbay fue representado como político en la serie televisiva Escobar, el Patrón del Mal. Esta aparición en la ficción coincidió con escenas del secuestro de su hija Diana Turbay dentro de la misma producción, lo que convirtió al expresidente en un personaje secundario pero simbólicamente relevante dentro del relato sobre el auge y la caída de Pablo Escobar.