
Iván Duque Márquez es un político colombiano que se desempeñó como el 41.º presidente de la República de Colombia entre 2018 y 2022. Durante su mandato, contó con la vicepresidencia de Marta Lucía Ramírez y su equipo de gobierno fue conocido como el Gabinete de Iván Duque. Anteriormente ejerció como senador de la República y pertenece al partido Centro Democrático desde 2013, tras haber estado afiliado al Partido Liberal entre 1999 y 2012. A lo largo de su presidencia ocupó también los cargos de Presidente pro tempore de la Comunidad Andina, del Foro para el Progreso de América del Sur y de la Alianza del Pacífico. Su mandato sucedió al de Juan Manuel Santos y fue seguido por el de Gustavo Petro.
- ¿Cuál es el origen familiar y la formación académica de Iván Duque?
- ¿Cómo fue la carrera profesional de Duque antes de entrar a la política electoral?
- ¿Cómo llegó Iván Duque a la presidencia de Colombia?
- ¿Qué controversias rodearon la campaña presidencial de Duque?
- ¿Qué ocurrió durante los paros nacionales del gobierno de Duque?
- ¿Cómo manejó Duque los conflictos armados y la seguridad en Colombia?
- ¿Cuál fue la política exterior de Duque con Estados Unidos y la región?
- ¿Quiénes conforman la familia y los vínculos políticos de Iván Duque?
- ¿Qué actividad periodística ha desarrollado Iván Duque?
Origen familiar y formación académica
Iván Duque Márquez nació en una familia con profundas raíces en la vida pública colombiana. Es hijo del abogado y político Iván Duque Escobar —quien fue gobernador de Antioquia entre 1981 y 1982, ministro de Minas y Energía a mediados de los años ochenta y registrador nacional del estado civil durante el gobierno de Andrés Pastrana— y de la politóloga Juliana Márquez Tono. Por la línea materna, es nieto del abogado y empresario Hernando Márquez Arbeláez, quien ejerció como ministro encargado de Minas en noviembre de 1973 durante la presidencia de Misael Pastrana y como secretario de Hacienda de Darío Echandía en el gobierno de Tolima. A través de su abuelo, Duque conoció a Darío Echandía a comienzos de los años ochenta. La familia pertenece a una tradición liberal de Ibagué con presencia activa en distintos ámbitos del Estado durante el siglo XX.
En cuanto a su formación, Duque se graduó en Derecho de la Universidad Sergio Arboleda, donde también cursó filosofía y humanidades. Posteriormente amplió sus estudios en el exterior: obtuvo una Maestría en Derecho Económico Internacional en American University, cursó Gestión de Políticas Públicas en Georgetown University y recibió un certificado de educación ejecutiva en negociación estratégica, políticas del sector privado y gestión de capital de riesgo en Harvard University. Este perfil académico multidisciplinar —derecho, economía internacional y políticas públicas— marcó su aproximación tecnocrática a la gestión pública.
Trayectoria profesional antes de la política electoral
Antes de presentarse como candidato al Senado, Iván Duque acumuló una extensa experiencia en organismos financieros multilaterales y en la asesoría gubernamental. En 1999 inició su carrera como consultor en CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. Durante el gobierno de Andrés Pastrana fue asesor del Ministerio de Hacienda de Colombia, donde trabajó bajo la dirección del entonces ministro Juan Manuel Santos.
Entre 2001 y 2013 se desempeñó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), donde ocupó el cargo de asesor principal para Colombia, Perú y Ecuador, y dirigió la División de Cultura, Creatividad y Solidaridad. Esta última función le permitió construir una agenda vinculada a las industrias culturales y creativas como motores de desarrollo económico, perspectiva que luego trasladó a su programa de gobierno bajo el concepto de “economía naranja”. Fue también asesor internacional del expresidente Álvaro Uribe, coautor del libro El Efecto naranja y columnista del diario Portafolio de Casa Editorial El Tiempo.
Como observan quienes han seguido su trayectoria, el perfil técnico que Duque forjó en el BID durante doce años fue determinante para posicionarlo como una figura de centroderecha con credenciales internacionales, a diferencia de otros políticos colombianos cuya proyección fue exclusivamente doméstica.
Ascenso político y llegada a la presidencia
En 2014, Iván Duque dio el salto a la política electoral al integrarse a la lista cerrada al Senado por el Centro Democrático, ocupando el séptimo lugar en una nómina encabezada por Álvaro Uribe. Resultó elegido senador para el periodo 2014-2018 y tomó posesión el 20 de julio de 2014. Durante su paso por el Senado fue autor de cuatro leyes de la República.
El 10 de diciembre de 2017 fue escogido como candidato presidencial del Centro Democrático, tras obtener el 29,47 % en una encuesta interna del partido frente a Carlos Holmes Trujillo y Rafael Nieto. En enero de 2018 participó en la Coalición de la Centro Derecha y en la consulta interpartidista denominada La Gran Consulta por Colombia. El 11 de marzo de 2018 ganó esa consulta con aproximadamente cuatro millones de votos, y en su discurso de victoria anunció a Marta Lucía Ramírez como su candidata a la vicepresidencia.
Finalmente, el 17 de junio de 2018 ganó la segunda vuelta presidencial con el 54 % de los votos, convirtiéndose en el 41.º presidente de la República de Colombia. Su mandato se extendió del 7 de agosto de 2018 al 7 de agosto de 2022. Durante ese periodo ejerció además como presidente pro tempore de la Comunidad Andina —sucediendo a Jeanine Añez y siendo sucedido por Guillermo Lasso—, del Foro para el Progreso de Sudamérica —con Sebastián Piñera como antecesor y Mario Abdo Benítez como sucesor— y de la Alianza del Pacífico, donde sucedió a Sebastián Piñera Echenique y fue sucedido por Andrés Manuel López Obrador.
Controversias en la campaña y durante el gobierno
La campaña presidencial de Duque estuvo marcada por varios señalamientos que se extendieron a lo largo de su mandato. Se le acusó de tener vínculos con la organización Odebrecht y de haberse reunido con el empresario Duda Mendonça en un encuentro que también incluyó al excandiato presidencial Óscar Iván Zuluaga. La senadora Aída Merlano, en situación de prófuga de la justicia, lo acusó de conspirar con los clanes políticos de la Costa Caribe para comprar votos. El representante opositor David Racero lo señaló por coerción al votante, corrupción de votantes, tráfico de votos e intento de homicidio.
El episodio conocido como la Ñeñepolítica fue uno de los más resonantes: se investigó un presunto financiamiento ilegal de la campaña por parte de un supuesto ganadero. El Consejo Nacional Electoral citó a María Claudia Daza para declarar sobre ese posible financiamiento, pero ella se acogió al derecho a guardar silencio. En enero de 2022, la Corte Suprema de Justicia continuó las investigaciones sobre ese caso.
En materia de derechos humanos, su gestión fue cuestionada por el uso ilegal del Ejército Nacional para espiar a más de 130 figuras públicas, entre ellas jueces, abogados, periodistas y líderes de oposición. Los observadores de derechos humanos de la ONU en Colombia también manifestaron desacuerdos públicos con su gobierno. En una encuesta Datexco de 2021, el 79 % de los colombianos desaprobó su gestión, convirtiéndolo en el presidente con peor calificación desde que existen ese tipo de mediciones en el país.
Respecto al proceso de paz, el gobierno de Duque continuó algunos elementos del acuerdo con las FARC-EP firmado por la administración anterior, y tanto la Misión de Verificación de la ONU como el Consejo de Seguridad reiteraron su apoyo a la implementación de lo acordado. Sin embargo, numerosos grupos de la sociedad civil, analistas y opositores señalaron que la administración no se comprometió plenamente con el cumplimiento de los acuerdos, y durante ese periodo continuaron los asesinatos de excombatientes reincorporados. Con el ELN, Duque condicionó la continuidad de los diálogos a la liberación de todos los secuestrados y al cese de las actividades criminales de esa guerrilla; tras el atentado contra la Escuela de Policía General Santander, los diálogos quedaron definitivamente rotos.
Los paros nacionales de 2019 y 2021
Durante el gobierno de Duque se produjeron dos ciclos de protesta social de gran magnitud: los paros nacionales de 2019-2020 y el de 2021.
El primero se desencadenó en la segunda mitad de 2019, tras conocerse propuestas de reforma pensional y laboral. La magnitud de la movilización llevó a activar toques de queda en Bogotá, los primeros desde el paro nacional de 1977. Ante la presión popular, el gobierno retiró la reforma pensional.
El segundo paro nacional, convocado el 28 de abril de 2021, respondió a una propuesta de reforma tributaria que incluía medidas como un IVA del 19 % al consumo de servicios públicos para los estratos 4, 5 y 6, una tarifa uniforme de IVA para la gasolina, el internet, los celulares y productos de la canasta básica, un impuesto de renta para quienes ganaran más de 663 dólares mensuales, impuestos a los servicios funerarios y la creación de peajes urbanos. Las movilizaciones se extendieron hasta mediados de mayo. Duque propuso inicialmente mantener la exención del IVA en productos alimenticios y retirar los impuestos a los servicios funerarios, pero el 2 de mayo de 2021 solicitó formalmente al Congreso que retirara toda la reforma tributaria.
| Paro | Fecha de inicio | Detonante | Resultado |
|---|---|---|---|
| Paro nacional 2019-2020 | Noviembre 2019 | Reforma pensional y laboral | Retiro de la reforma pensional |
| Paro nacional 2021 | 28 de abril de 2021 | Reforma tributaria | Retiro de la reforma tributaria (2 de mayo) |
Seguridad, grupos armados y violencia durante su mandato
Las protestas de 2021 estuvieron acompañadas de episodios graves de violencia policial que generaron condena internacional. Organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional documentaron y criticaron esos abusos. Según los registros disponibles, 37 civiles murieron durante las protestas, 87 personas desaparecieron y se documentaron casos de violencia sexual perpetrada por agentes de la policía contra manifestantes. En ese contexto, Duque sostuvo una conversación directa con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sobre la situación. Años después, en septiembre de 2023, la Corte Constitucional de Colombia emitió la sentencia T-372, en la que señaló que el gobierno de Duque había vulnerado derechos ciudadanos al obstaculizar la libertad de expresión, de reunión y de asociación, y que no había informado sobre los cortes de internet registrados durante las protestas.
En materia de seguridad y grupos armados, uno de los hitos del gobierno fue la captura, en octubre de 2021, de Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, máximo jefe del Clan del Golfo. Duque declaró que con esa detención el grupo había terminado; sin embargo, la organización continuó operando de forma descentralizada. Entre el 5 y el 10 de mayo de 2022, el Clan del Golfo declaró un paro armado que paralizó actividades comerciales, educativas y de transporte en seis departamentos. El impacto alcanzó ciudades como Medellín y Barranquilla, y el departamento de Antioquia quedó completamente bloqueado. Duque reportó decenas de actos criminales, entre ellos homicidios, quema de buses y camiones e intimidaciones; al segundo día del paro señaló que se registraba un acto de violencia cada 20 minutos, con pérdidas millonarias y la destrucción de al menos 100 vehículos.
En términos generales, el periodo de Duque fue uno de los más críticos en materia de violencia masiva: se contabilizaron más de 260 masacres y más de 1.100 muertos en cuatro años, según registros de organizaciones de derechos humanos.
Política exterior: relaciones con Estados Unidos y América Latina
Iván Duque mantuvo relaciones particularmente estrechas con la administración de Donald Trump, a quien apoyó en su política regional. A cambio, Colombia recibió respaldo político y miles de millones de dólares en ayuda económica y militar. Duque respaldó la guerra antidrogas impulsada por Washington y los esfuerzos de cambio de régimen en Venezuela, describió al gobierno de Nicolás Maduro como dictatorial y no descartó públicamente una intervención militar en ese país. Además, permitió que soldados venezolanos disidentes y mercenarios se entrenaran en territorio colombiano.
Su gobierno también respaldó la remoción de Evo Morales durante la crisis política de Bolivia en 2019. En las elecciones presidenciales de Ecuador de 2021, fue acusado de interferencia al afirmar que el candidato Andrés Arauz estaba financiado por la guerrilla del ELN. Incluso después de que Joe Biden asumió la presidencia de Estados Unidos en enero de 2021, Duque mantuvo una relación fluida con Washington, aunque su partido, el Centro Democrático, había respaldado abiertamente la reelección de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de 2020.
En el contexto de las elecciones colombianas de 2022, diplomáticos estadounidenses expresaron preocupación por una supuesta interferencia rusa, cubana y venezolana a favor de Gustavo Petro; en ese marco, funcionarios de Estados Unidos evitaron reunirse con Petro antes de los comicios, aunque sí sostuvieron encuentros con otros candidatos. Tras dejar la presidencia, el 9 de agosto de 2022 Duque fue designado asociado distinguido del Woodrow Wilson Center, un centro de estudios financiado por el gobierno estadounidense, institución desde la cual comenzó a recibir un pago mensual a partir de octubre de 2022.
Familia, vínculos y red de relaciones
Iván Duque pertenece a una familia con múltiples conexiones en la vida pública colombiana. Su padre, Iván Duque Escobar, estuvo casado anteriormente con Claudia Samper Mejía, y en 1996 contrajo matrimonio con Leonor Barreneche Gómez, quien tenía un hijo de su primer matrimonio, Nicolás Acevedo Barreneche. Entre los hermanos de Duque destaca Andrés Duque Márquez, que se desempeñó como tercer embajador de Colombia ante el Vaticano durante el pontificado del papa Francisco.
Por la rama paterna, su hermana María Paula Duque Samper fue vicepresidenta de asuntos públicos de Avianca y está casada con el periodista Néstor Morales, de Blu Radio. Claudia, otra de sus hermanas, es bisnieta del político liberal Joaquín Samper Brush, hijo de Miguel Samper Agudelo y sobrino de José María Samper y Soledad Acosta. Esa rama familiar también se conecta con Tomás Samper, padre del periodista Daniel Samper Ortega, del que descienden Ernesto Samper Pizano y Daniel Samper; por esa línea, María Paula Duque Samper es prima cuarta de ambos. Claudia es además prima de María Emma Mejía, política y diplomática colombiana que fue embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas durante el gobierno de Juan Manuel Santos y que estuvo casada primero con Lucas Caballero Reyes —hijo del periodista Lucas Caballero Calderón, conocido como Klim— y después con el periodista Alberto Casas.
Por el lado materno, Duque es primo de Juliana Márquez Pérez, exalcaldesa de la localidad de Chapinero y nieta de Carlos Pérez Escalante, gobernador de Norte de Santander durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero. Su proyección hacia la política nacional estuvo ligada de forma determinante al apoyo de su padrino político, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien encabezó la lista al Senado en la que Duque ocupó el séptimo lugar en 2014.
Iván Duque está casado con la abogada María Juliana Ruiz Sandoval. La pareja tiene tres hijos: Luciana, Matías y Eloísa Duque Ruiz.
Actividad periodística y producción escrita
Paralelamente a su carrera política, Iván Duque ha ejercido el periodismo de opinión en varios medios de comunicación. Ha publicado columnas en los diarios colombianos El Colombiano, Portafolio y El Tiempo, así como en el español El País. Esta faceta refleja su interés por influir en el debate público más allá del ámbito institucional. Además, es coautor del libro El Efecto naranja, obra en la que desarrolló el concepto de las industrias creativas y culturales como palanca de desarrollo económico, propuesta que luego se convirtió en uno de los ejes programáticos de su gobierno.
