Omaira Sánchez Garzón nació en Colombia el 28 de agosto de 1972 y murió en Armero el 16 de noviembre de 1985, durante la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Vivía en el barrio Santander con sus padres, Álvaro Enrique y María Aleida, su hermano Álvaro Enrique y su tía María Adela Garzón. Su casa fue destruida por un lahar y ella quedó atrapada durante tres días entre el barro y los escombros, sujeta además por el brazo de su tía fallecida. Durante sus últimas horas, periodistas y rescatistas intentaron consolarla y ayudarla, mientras la falta de suministros y equipos dificultaba el rescate. Murió tras sesenta horas de lucha, probablemente por gangrena o hipotermia. Su caso se hizo conocido en todo el mundo por una fotografía de Frank Fournier publicada poco antes de su muerte y galardonada con el World Press Photo of the Year en 1986. Su historia sigue presente en la memoria colectiva, la cultura popular y la religiosidad, y el lugar donde ocurrió cuenta con un letrero de la Fundación Armando Armero.
- ¿Que ocurrió en los últimos dias de vida de Omaira Sánchez Garzón durante la erupcion del Nevado del Ruiz?
- ¿Cómo fue hallada y rescatada Omaira Sánchez Garzón tras el alud?
- ¿Qué ocurrió durante el rescate de Omaira Sánchez Garzón y por qué su caso se volvió tan simbólico?
- ¿Qué ocurrió con la fotografia de Omaira Sánchez Garzón y cómo se hizo conocida?
- ¿Cómo fue recordada Omaira Sánchez Garzón después de la tragedia de Armero?
Los últimos dias de Omaira Sánchez
Omaira Sánchez Garzón nació en Colombia el 28 de agosto de 1972 y murió en Armero el 16 de noviembre de 1985, como victima de la erupcion del volcán Nevado del Ruiz ese mismo año. Su casa fue destruida por un lahar, y ella quedó atrapada durante tres dias entre el lodo y los escombros de su propia vivienda. También permaneció inmovilizada bajo restos sostenidos por el brazo de su tia fallecida. Durante esas horas, periodistas y rescatistas intentaron consolarla, mientras sus ultimos momentos de vida eran retransmitidos repetidamente por las camaras de television. Tras sesenta horas de lucha, murió; su muerte fue probablemente causada por gangrena o hipotermia. El caso puso de relieve la incapacidad de las autoridades para responder adecuadamente a la amenaza del volcan. Voluntarios y trabajadores intentaron llegar a las victimas atrapadas, pese a contar con suministros y equipos insuficientes. Poco antes de su muerte, una fotografia tomada por el periodista Frank Fournier fue publicada en todo el mundo, y al año siguiente recibió el World Press Photo of the Year en 1986. En el lugar donde sufrió hay un letrero de la Fundación Armando Armero, que forma parte del Centro de Interpretacion de la Memoria y la Tragedia de Armero.
El rescate de Omaira Sánchez Garzón
Omaira Sánchez Garzón vivía en el barrio Santander con sus padres, Álvaro Enrique y María Aleida, su hermano Álvaro Enrique y su tía María Adela Garzón. Después del impacto de la avalancha de lodo, quedó cubierta por concreto. En medio de los escombros, logró sacar una mano por una grieta, y un rescatista advirtió que esa mano sobresalía de un montón de ruinas.
Durante todo un día, los rescatistas retiraron tejas y madera mientras Omaira permanecía atrapada. Finalmente, lograron liberarla de la cintura hacia arriba. Sin embargo, descubrieron que sacarla por completo era imposible sin romperle las piernas. Por eso propusieron usar una motobomba desde Medellín para bajar el agua que la rodeaba; la única disponible pertenecía a Empresas Públicas de Medellín y estaba en esa ciudad.
Mientras tanto, los socorristas colocaron un neumático alrededor de su cuerpo para mantenerla a flote. Más tarde, los buzos encontraron que sus piernas estaban atrapadas debajo de una puerta de ladrillo. Su tía sostuvo con fuerza sus piernas y sus pies durante el rescate.
Las horas finales en Armero
Omaira Sánchez Garzón permaneció atrapada casi 60 horas, de la cabeza a los pies, entre los escombros de Armero. Su rostro, sus palabras y su valentía fueron difundidos por televisión en todo el mundo, y su imagen apareció también en grandes periódicos y revistas de Estados Unidos y Europa. Durante la tercera noche comenzó a tener alucinaciones; hablaba de un examen de matematicas y decía que no queria llegar tarde a la escuela. Cerca del final de su vida, sus ojos se enrojecieron, su rostro se hinchó y sus manos se volvieron blancas. En un momento pidió que la dejaran descansar.
Los trabajadores regresaron con una bomba para intentar rescatarla, pero encontraron que tenía las piernas dobladas dentro del cemento, como si estuviera de rodillas. No pudieron liberarla sin cortar sus piernas, y los médicos aceptaron que era mas humano dejarla morir, porque no había equipo quirurgico para realizar la amputacion. Omaira Sánchez Garzón sufrió durante unas 60 horas antes de morir alrededor de las 10:05 del 16 de noviembre de 1985. Probablemente murió por gangrena o hipotermia.
Su caso se convirtió en un símbolo de la incapacidad oficial para ayudar a las victimas. La situación generó controversia, porque las descripciones de los periódicos contradijeron las afirmaciones de las autoridades sobre el uso de los mejores suministros. Voluntarios informaron que faltaban recursos básicos como palas, herramientas de corte y extensores, mientras que el rescate se veía obstaculizado por las multitudes y la desorganización. Un oficial de policía anónimo dijo que el gobierno debió apoyarse en recursos humanos y calificó el sistema de rescate como desorganizado. El ministro de Defensa colombiano, Miguel Uribe, señaló que las críticas eran comprensibles y dijo que Colombia era un país subdesarrollado que carecía de ciertos equipos.
La fotografia que dio la vuelta al mundo
Omaira Sánchez Garzón permanecio atrapada durante casi tres dias en Armero antes de que Frank Fournier le tomara una fotografia el 16 de noviembre, titulada La Agonia de Omayra Sanchez. La imagen capturo la atencion internacional en relacion con el desastre de Armero y fue publicada en Paris Match. Tras difundirla, Fournier respondio a las acusaciones de ser "a vulture". En 1986, la fotografia gano el premio World Press Photo of the Year.
Memoria y legado tras Armero
Omaira Sánchez Garzón murió en el desastre de Armero, y tanto su muerte como la tragedia fueron atribuidas al gobierno de Colombia. Con el paso de los años, su nombre ha sido recordado repetidamente en distintos espacios de la memoria pública y cultural. El sitio de Armero fue conmemorado con cruces cristianas y con un monumento dedicado a Omaira Sánchez Garzón, mientras que la ciudad, que ya no existe, siguió siendo símbolo de la catástrofe.
Su figura también apareció en la poesía popular, en novelas y en la música. Entre las obras que la mencionan están Adios, Omayra: La catastrofe de Armero, escrita por Eduardo Santa en 1988 y centrada en sus ultimos dias; No Moriras, de German Santa Maria Barragan, publicada en 1994; y De barro estamos hechos, de Isabel Allende, narrada desde la perspectiva de una periodista que intenta ayudarla. Incluso una banda punk formada en Chile en 2008 adopto el nombre Omaira Sanchez como expresion de descontento.
La memoria de Omaira Sanchez Garzon llego tambien a otros ambitos. En 2020, una especie de grillo descubierta en la region de la tragedia fue nombrada Gigagryllus omayrae en su honor. Su tumba se ha convertido en un lugar de peregrinacion, donde algunas personas piden favores y milagros en su nombre. Ademas, un movimiento dentro de la Iglesia catolica ha buscado su beatificacion formal.
Su recuerdo permanece unido a la advertencia sobre el volcan Nevado del Ruiz, que sigue activo segun el Centro Colombiano de Monitoreo Volcanico. Se ha indicado que la fusion de solo 10 por ciento del hielo podria producir flujos de lodo de hasta 200000000 de metros cubicos, capaces de desplazarse por los valles fluviales en un par de horas. Flujos de volumen similar destruyeron Armero en 1985, y mas de 500000 personas viven en zonas de riesgo en los valles de Combeima, Chinchina, Coello-Toche y Guali, de las cuales 100000 son consideradas de alto riesgo.
