Betsabé Espinal nació en Bello, Colombia, el 25 de septiembre de 1896 y fue bautizada en la iglesia Nuestra Señora del Rosario de Bello ese mismo año. Fue hija natural de Celsa Espinal, no tuvo hermanos y no se casó ni tuvo descendencia. Murió en Medellín el 16 de noviembre de 1932.
Se desempeñó como hilandera y fue una de las líderes sindicales que dirigieron la primera huelga de mujeres en Colombia. Su papel fue decisivo en la huelga de la Fábrica de Tejidos de Bello, en Antioquia, desarrollada entre el 12 de febrero y el 4 de marzo de 1920. Esta movilización marcó la primera vez que las mujeres se organizaron en el país para reclamar derechos laborales.
La huelga surgió por los abusos de la administración y de los capataces, y exigía el despido de dos funcionarios acusados de trato despótico y abusivo, así como el retiro de capataces señalados por acoso sexual.
- ¿Qué papel desempeñó Betsabé Espinal en la primera huelga femenina de Colombia?
- ¿Cuál fue el origen familiar de Betsabé Espinal y en qué huelga participó?
- ¿Cómo eran las condiciones de trabajo de las obreras en la Fábrica de Tejidos de Bello?
- ¿Qué papel desempeñó Betsabé Espinal en la huelga de las obreras textiles de Bello?
- ¿Cómo llegaron Betsabé Espinal a Medellín y en qué circunstancias murió?
- ¿Cómo ha sido recordada Betsabé Espinal en la defensa de los derechos laborales?
La huelga de las trabajadoras de Bello
Betsabé Espinal fue una hilandera y una de las dirigentes sindicales que encabezó la primera huelga de mujeres en Colombia. Dirigió la movilización en la Fábrica de Tejidos de Bello, en Antioquia, entre el 12 de febrero y el 4 de marzo de 1920. Esta huelga fue la primera ocasión en que las mujeres se organizaron para reclamar derechos laborales en el país. Su liderazgo la convirtió en una figura destacada dentro de la organización obrera femenina de la época.
Origen familiar y actividad obrera
Betsabé Espinal, cuyo apellido aparece a veces de forma incorrecta como Espinosa o Espinoza, fue bautizada en 1896 en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Bello. Fue hija natural de Celsa Espinal y no tuvo hermanos. Tampoco se casó ni dejó descendencia. Más adelante, participó activamente en la huelga de los trabajadores textiles de la Fábrica de Tejidos de Bello.
Condiciones laborales en la Fábrica de Tejidos de Bello
La Fábrica de Tejidos de Bello fue fundada en 1904 por Emilio Restrepo Callejas, cerca de Medellín. En esta empresa, las mujeres de entre 13 y 25 años representaban el 80 % de la fuerza laboral. Las obreras trabajaban más de diez horas diarias y recibían salarios mucho menores que los de los hombres. Mientras ellas ganaban entre 0,40 y 1,00 dólares por semana, los trabajadores varones percibían entre 1,00 y 2,70 dólares semanales. En conjunto, las mujeres cobraban un 250 % menos que los hombres.
La huelga de 1920 en Bello
La huelga comenzó el 12 de febrero de 1920 en la Fábrica de Tejidos de Bello, motivada por abusos de la administración de la empresa y de los capataces. Entre las demandas figuraban el despido de dos funcionarios administrativos acusados de trato despótico y abusivo, la separación de capataces denunciados por abuso sexual, el permiso para usar alpargatas en lugar de trabajar descalzas, aumentos salariales y tiempo libre durante la jornada para tomar los alimentos. Al conflicto se sumaron entre 400 y 500 obreras, mientras que los trabajadores varones no lo apoyaron y fueron insultados por las huelguistas. La dirigieron las obreras textiles Teresa Tamayo, Adelina González, Carmen Agudelo, Rosalina Araque, Teresa Piedrahíta y Matilde Montoya.
Betsabé Espinal, de 24 años, desempeñó un papel activo en la huelga. Negoció con los empleadores, habló con la prensa en Medellín y viajó a esa ciudad para presentar las demandas ante el gobernador de Antioquia el tercer día del paro. También visitó las sedes de los periódicos El Espectador, El Correo Liberal y El Luchador, donde concedió entrevistas. Además, ayudó a crear un Comité de Solidaridad para recaudar fondos y suministrar alimentos a las huelguistas, e influyó para que estudiantes de medicina de la Universidad de Antioquia reunieran recursos en apoyo de las trabajadoras. Durante el conflicto, la administración de la empresa y las autoridades civiles y religiosas intentaron negociar su fin, mientras Betsabé Espinal y las demás mujeres se mantuvieron firmes en sus exigencias.
Después de 24 días de huelga, se lograron varios resultados: un aumento salarial del 40 %, la reducción de la jornada a nueve horas y cincuenta minutos, mejoras en las condiciones de higiene, el despido de supervisores acusados de mala conducta, el despido de administradores hostiles a los trabajadores y la reglamentación del sistema de multas. El párroco de Bello y el arzobispo de Medellín actuaron como mediadores. Luego, Betsabé Espinal encabezó una delegación de mujeres a Medellín para firmar el acuerdo en la sede principal de la empresa y lideró una gran marcha entre la Estación Villa y el Parque Berrío para agradecer a quienes apoyaron la huelga. Más tarde, Restrepo Callejas despidió a varios trabajadores y trabajadoras, incluida Betsabé Espinal, como represalia. La huelga tuvo un impacto importante en la lucha por los derechos laborales de las mujeres.
Traslado a Medellín y muerte
Betsabé Espinal se trasladó a Medellín en busca de empleo y vivió cerca del cementerio de San Lorenzo, así como en las proximidades de la residencia de María Cano. Murió el 16 de noviembre de 1932, a los 36 años, mientras intentaba reparar un cable suelto después de una tormenta. El accidente ocurrió en una casa de Medellín ubicada en la Carrera Villa (Carrera 41) y Calle 41, en el sector de Los Huesos. Aunque llegó con vida al hospital, los médicos no lograron salvarla debido a la gravedad de las heridas.
Legado y reconocimiento de Betsabé Espinal
De Betsabé Espinal quedan pocos registros como pionera en la defensa de los derechos laborales. Su legado ha sufrido omisiones selectivas en los discursos, que a veces construyen héroes con hazañas que no les pertenecen, y con frecuencia ha quedado reducido a anécdotas en crónicas de oficina sin el reconocimiento debido. Aun así, su figura ha sido reconocida a nivel regional y nacional como sinónimo de valentía y de defensa de los derechos laborales. En ese recuerdo también se destaca su llamado a cambiar un mundo inequitativo, cuando afirmó: «tenemos nuestro carácter, nuestro orgullo, nuestra voluntad y nuestra energía». Para mantener viva su memoria, organizaciones sociales del municipio de Bello han unido esfuerzos, y en su honor se han creado instituciones educativas, escuelas populares y grupos de estudio.
