Rubén Salazar Gómez nació el 22 de septiembre de 1942 en Bogotá y es un clérigo católico colombiano. Estudió Filosofía y Teología Católica en el Seminario de Ibagué, obtuvo una licenciatura en Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y una licenciatura en Exégesis Bíblica en el Pontificio Instituto Bíblico. Recibió la ordenación sacerdotal para la Arquidiócesis de Ibagué el 20 de mayo de 1967.
En su ministerio sacerdotal fue espiritual y profesor en el Colegio Tolimense de Ibagué en 1967, capellán de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en 1968, director de la secretaría nacional de pastoral social de la Conferencia Episcopal de Colombia entre 1987 y 1990, y párroco de Nuestra Señora de Chiquinquirá, además de vicario episcopal para la pastoral, en 1990. El 11 de febrero de 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo de Cúcuta y recibió la consagración episcopal el 25 de marzo de 1992. Más tarde fue arzobispo de Barranquilla desde 1999 y arzobispo de Bogotá y primado de Colombia desde 2010. En 2012 fue creado cardenal por Benedicto XVI. Entre 2015 y 2019 presidió el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).
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Trayectoria eclesiastica
Rubén Salazar Gómez nacio el 22 de septiembre de 1942 en Bogota. Es un clérigo catolico colombiano y arzobispo emérito de Bogota. Tambien fue Primado de la Iglesia Catolica de Colombia. Entre 2015 y 2019 presidio el Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM.
Formación y primeros cargos pastorales
Rubén Salazar Gómez estudió Filosofía y Teología Católica en el Priesterseminar von Ibagué. Más adelante completó una licenciatura en Dogmática en la Päpstlichen Universität Gregoriana de Roma y otra en Exégesis Bíblica en el Päpstlichen Bibelinstitut. Recibió el sacramento de la ordenación sacerdotal para la Arquidiócesis de Ibagué el 20 de mayo de 1967. Ese mismo año fue nombrado espiritual y profesor del Colegio Tolimense en Ibagué, y en 1968 pasó a ser capellán de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, también en Ibagué. Entre 1987 y 1990 dirigió la secretaría nacional de pastoral social de la Conferencia Episcopal de Colombia. En 1990 fue nombrado párroco de la parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá en Ibagué y vicario episcopal para la pastoral.
Ascenso episcopal y cargos en la Iglesia
El 11 de febrero de 1992, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Cúcuta. Recibió la consagración episcopal el 25 de marzo de 1992, de manos del nuncio apostólico Paolo Romeo, con José Joaquín Flórez Hernández y Pedro Rubiano Sáenz como co-consagrantes. En esa etapa eligió como lema episcopal Tunc dixi ecce venio (Salmo 39:8). Más tarde, el 18 de marzo de 1999, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Barranquilla. Ya en 2008 fue elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, cargo que ocupó hasta 2014. El 8 de julio de 2010, el papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia, y tomó posesión de la sede el 13 de agosto de 2010. Dos años después, el 24 de noviembre de 2012, Benedicto XVI lo creó cardenal presbítero con el título de San Gerardo Maiella. También participó en el cónclave de 2013 que eligió al papa Francisco. En el ámbito continental, el 13 de mayo de 2015 fue elegido presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, CELAM, para el periodo 2015-2019, en Santo Domingo. Finalmente, el papa Francisco aceptó su renuncia el 25 de abril de 2020.
Críticas a la respuesta de la Iglesia ante los abusos
En la Cumbre contra los abusos en el Vaticano, criticó las excusas clericales y las estrategias defensivas. Sostuvo que los enemigos de la Iglesia no vienen de fuera, sino de dentro de la propia Iglesia. También valoró el papel de los medios de comunicación para esclarecer los delitos sexuales cometidos por clérigos. Señaló como uno de los pecados de la jerarquía eclesiástica el no haber escuchado a las víctimas de abusos, y afirmó que esa misma jerarquía había dicho que las víctimas solo buscaban compensación económica. Además, planteó que la Iglesia necesita sacerdotes y miembros de vida religiosa más santos, así como un pueblo de Dios más santo, para contribuir a erradicar la cultura mundial del abuso sexual.
